Alexander Prácticamente corrí escaleras abajo, necesitaba llegar lo más rápido posible para saber que se encontraba bien, que seguía conmigo, apenas podía contener el aliento mientras buscaba un poco de tranquilidad. Está bien, claro que sí. Maldición, tal vez pasaba algo, esas una de esas cosas que me decían que podía llegar a perderlo. No me gustaba la idea, no quería pensarlo. Pero tenía que ser consciente de la situación, tenía que aceptar que nuestra vida dependía —de momento —de un corazón. Tener recuerdos de él dependía de momentos, pequeños retazos de tiempo con un destino incierto, uno que quisiera regalarnos tiempo para mantenerlo cerca mío. Salté dentro del ascensor, entre corriendo, ocasionando que la gente que estaba dentro se pusiera contra la pared, observé los número

