Al estar tan cerca el uno del otro, la respiración de ambos pasó de estar pausada a tornarse más rápida por la adrenalina del momento. Sienten como la sangre fluye a mil por hora a través de sus venas, comienzan a sentir el aliento del otro tan cercano cuando Darío sin aguantar más, toma a Elena por las mejillas y la acerca a su boca ávidamente y prueba ese manjar con sabor a alcohol y a ella. La morena al sentir esos labios suspira y sin poderlo evitar lo abraza por el cuello respondiendo de manera inmediata a aquella invasión tan divina de Darío en su boca, sus lenguas se encuentran convocándoles un vendaval de sensaciones que embriagan a ambos de lujuria y de placer. Luego de quedarse sin aire y de haber hurgado cada uno en la boca del otro, probando y saboreando cada rincón, Darío

