Luego de la presentación, Nayara, su suegra y la niña se dirigen finalmente a la cocina para que la pequeña pueda desayunar. Al entrar en el enorme espacio dispuesto para esto, tanto Alegra como Nayara se sorprenden un poco al encontrarse en el mesón de desayuno a Alejandro muy alegre y sonreído, desayunando muy bien acompañado de Lourdes, la madre de su hija, la niña al verlos sale corriendo hacia su mamá y luego de abrazarla se le sienta en sus piernas. Nayara ve la escena un tanto extrañada, dándose cuenta de que la acompañante de su novio no es para nada fea y de paso le dio una hija, “¿Quién puede competir contra eso?” Es el pensamiento inmediato que viene a la mente de la niña Alcántara, no puede evitar que un nudo se pose sin piedad en su garganta, se siente ajena a la situació

