Como primera impresión, se podía notar lo bien que estaba la familia económicamente, su casa desde afuera se veía muy grande y de estilo minimalista, no tenía nada que envidiar a las otras casas del barrio privado, todas eran enormes y con mucho dinero invertido por lo estética que imponían, la del papá de Franco no era la excepción. La seguridad nos dejó ingresar y en cuanto estacionamos, yo me apuré a peinarme un poco el pelo que el viento de la moto me había provocado, sin dejar de observar todo a mí alrededor, maravillada con lo lindas y enromes que eran las casas de toda la cuadra. — ¿Estoy despeinada? —Nop, estás hermosa. —me guiñó el ojo con su usual insolencia y yo rodé los ojos con una sonrisa, ignorando las cosquillas que le provocaba a mi estómago ese tipo de comentarios. Me

