—Nunca imaginamos que encontraríamos a alguien tan perfecta como tú—, susurra Dyson, dando otro paso adelante. —No tienes idea. Había dejado incluso de esperarlo. Pero luego te conocí. Y como dije, esa primera noche de bodas, tu belleza, tu inocencia, Dios, simplemente destacaste como este faro brillante, aparte de todos los demás en esa fiesta—. Trago fuerte cuando finalmente cruza el último espacio entre nosotros. No me aprieta ni intenta besarme. Él simplemente se agacha y toma mis dos manos. Su toque es vacilante. Me rompo en el momento en que siento su cálida piel tocar la mía. Me arrojo a sus brazos. —Oh Dios, Dyson—, exhalo, apretando su cintura. —Tenía tanto miedo de que todo fuera mentira—. Sus brazos me rodean y me abrazan a él con la misma fuerza. —Nunca. Cristo, Sonia. Nun

