La mano que estaba sobre la mejilla se dirige directo sobre la pared con un fuerte golpe que produce que Angélica abriera los ojos grandes.—Respóndeme, maldita sea—peligrosamente toma su nuca. Traga saliva asustada aún con su mano ocupada por la botella —Intento ayudarlo señor — responde asustada. —No lo estás logrando, me estas volviendo loco— susurra sobre sus labios. Estaba a poco centímetro pero se aleja dejándola confundida, sin lograr entender sus cambios repentinos y puede deducir que ese hombre estaba locamente desorientado de todo. —María —grita. Aparece la empleada por la puerta— ¿Necesita algo señorita?— pregunta poniéndose delante de sus ojos. —Necesito que se lleve esto y saque todas las demás que hayan en la casa —entrega la botella — Prepárele el baño al señor Mayer y

