Por ahí se dice que soy el chico rebelde; el segundo gemelo de Liliam, pero puedo decir que soy peor que ella. Durante mis veinte años he aprendido cada paso que mi padre hace, pero ninguno de mis padres quiere que me encargue del negocio, ya que tienen al niño mayor. No me molesta que mi hermano gobierne lo que en un futuro tendré para mí. A mi hermano Matías le gustan más los animales y a mí las armas, por eso decidí tomar la misma carrera que mi hermano, “veterinaria”, porque así no me esforzaría en estudiar algo que no me gusta y tendría la copia veinticuatro siete. Lo de veterinaria es una simple fachada para que mis padres crean que soy un niño de Dios, así como mi nombre, ya que de Ángel no tengo ni una pizca; mi madre se confundió al poner nuestros nombres. —No podemos hablar Áng

