Parece que quieren contratar a una anciana con la intención que no pueda poner celosa a Caramelo. —Esperará a la señora —pregunta la cocinera. —No… No tengo ganas de que Caramelo dañe mi desayuno. Luego de que las señoras salen de la sala del comedor puedo escuchar un rotundo silencio en estas cuatro paredes, el comedor es tan inmenso para mí y la paz se puede sentir, pero me hacen falta las discusiones e inventos de mis hermanos y los chillidos de mis hermanas gemelas. Pensé que la vida de casados sería mejor de la que uno vive con sus padres. *** —Que tenemos de desayuno —alzo la mirada y me quedo con la boca abierta al ver lo reluciente que se ve Caramelo. Cierra esa boca o te entrarán moscas. El vestido corto que lleva puesto hace ver sus perfectas curvas y su cabello suelto me

