(Caramelo) —Despierta… Mujer, despierta —me quejo al sentir como sacuden mi cuerpo—. Si no despiertas te dejaré caer agua helada. Abro los ojos y lo primero que veo es el rostro de Liliam; me levanto asustada y toda aturdida, cojo rápidamente el edredón y cubro mis partes. ¡Mierda! ¿Dónde está Dayron? —¿Dónde está Dayron? —Hola, ¿cómo estás, amiga? —dice con ironía. De reojo veo el reloj que está en la mesita de noche y por lo que veo he dormido más de dos horas. Con mis ojos biónicos busco mi ropa, ¡al diablo, me pondré otra! Sujeto el edredón para cubrirme y me encamino hacia el closet para buscar cualquier cosa que me cubra porque no dejaré que Dayron cometa una locura. —Aquí huele a sexo —chilla. —Eso tiene que ser normal para una pareja de recién casados —contraataco—. Por cie

