Maldita perra, lo único que quiero es ayudarte para que no empeñes esas baratijas de mierda que tienes. Con el dinero que te daría te podrías comprar un auto y hasta te irías de vacaciones. —Mmm… Lo único que busco es que alguien me venda su carro porque necesito urgentemente uno, ya que en unas horas me casaré y quiero llevar a mi esposa ahí —la mentira es un don que no se le da a cualquiera—. No soy de esta ciudad, por lo que no tengo tiempo de ir a una casa comercial y comprarme una limusina. La vieja me observa detenidamente y evidentemente puede pensar que soy un pobre diablo que no puede comprar lo que quiera, ya que me ve que estoy comprando un anillo usado, pero sé que la propuesta es una tentación para ella y para cualquiera. —Ah, cuánto está dispuesto a dar para un auto usado

