—Aparte de la amenaza que te hizo, qué es lo que quiere. —Quiere que lo ayude y él me ayudará —habló entre risas. Es que ni yo me lo creo, ¿en qué me puede ayudar el mocoso? —Disculpa Caramelo, es que no me gustó cuando vi que estabas asfixiando a mi hermano —sus ojos se cristalizan. Oh, mierda… —Oh, no llores porque eso le hace daño al bebé —corro hacia ella y de una vez le doy un fuerte abrazo. La sensibilidad y el cambio de humor es más ni menos que el embarazo. —Tienes que aceptar la propuesta que te está haciendo Ángel —me separo de Liliam y rápidamente volteo a ver a la señora Luciana. —¿Qué locura está diciendo? —niego entre risas—. Es una locura si piensas que me pondría a jugar con el hermanito de Liliam. Esta mujer sí que está loca si piensa que me pondré a jugar. Me op

