—El trato es mi hermano y Paola —quita su mano de mi hombro y yo avanzo dejándolo con la palabra en la boca—. No me puedes decir que no—grita detrás de mis pasos. Quiero detenerme, pero si lo hago ese mocoso insistirá y todos de la familia se enterarán de lo urgido que está. Quien lo entiende; me dice aléjate y ahora acércate. A paso rápido me encamino hacia la cocina, pero siempre atenta a los pasos persistentes de Ángel. ¡Qué mocoso tan insistente! En solo la entrada de la cocina me detengo al toparme con la chica que tiene vuelto loco al romeo Angelito. Como si todo el mundo estuviese a mi favor, esbozo una enorme sonrisa y me preparo para aprovecharme de la situación, ya que las oportunidades se presentan en el momento y no cuando tú lo decides, así que la chica es el talón de Aqui

