Esto es un sueño del que nunca deseo despertar y por eso tengo que comprobar si esto es una realidad o una dulce fantasía. Al llegar a la entrada de la oficina suelto la mano de Dayron y le susurro que se puede adelantar sin mí, ya que tengo algo importante que hacer. Dayron frunce el ceño y yo sonrío. Puede que esto sea niñadas, pero siempre lo he querido hacer, si es un sueño aún más porque aquí tendría la libertad de hacer todo sin que nadie me diga ¡no lo hagas Caramelo! Corro hasta donde está sentada Liliam, me detengo frente a ella y sin esperar me inclino hacia delante y en tan solo segundo pellizco su suave y delicado brazo. —Ah, ¿qué te ocurre estúpida? —gritó y yo la suelto de una vez por todas. ¡Oh, mierda…! Esto no es un sueño. —Lo siento —paso mi mano acariciando la zon

