No es que sea masoquista, pero es que necesito que saque todo lo que siente y lo que piensa porque así él podrá escucharme y entender todo lo que hice, pero si él se va será una tortura para mí. Intentó retenerlo, pero él me empuja y me dice que no quiere hablar porque no se encuentra en sus cinco sentidos y que lo único que desea es matarme para poder aliviar la furia que emana su ser. Katherine me tomó de la mano y me dice que lo deje solo porque necesita procesar todo lo del bebé. Después de ver que Dayron se aleja suelto bruscamente la mano de Katherine para acercarme a mano cortada y de un descuido le arrebato su arma. —Vistes lo que acabas de hacer, estúpida —le apunto directo en la cabeza. —No me mates Caramelo, no lo hagas —súplica tras caer de rodillas—. Los hombres de Maranza

