Al día siguiente después de ese declive de emociones que se hacían punzantes en mí, no podía evitar la idea de llegar al trabajo y observarlo en la sesión de fotos que según su agenda, tiene pautado para hoy a las cinco de la tarde, se me hacía gran ilusión tan solo saber que iré a una boda con él, aunque tan solo en pensar en la idea, igual sigo siendo una perfecta desconocida para él, quien es bastante frío para ser un modelo simpático.
Levantó la mirada después de divagar en mis pensamientos y observo a Cristal quien se acerca a mí con una gran sonrisa detallada en su rostro.
Para saber bastante de la vida aparenta ser la típica chica popular de tés blanca, ojos claros, cabello castaño y una particular forma de vestir que de alguna manera se adapta a ella, aunque perfectamente ella más que nadie, odia a los charlatanes que se creen mucho más que el cielo, ya que cree que todos somos iguales, y me agrada su forma de pensar bastante abierta en el mayor de los casos.
Ella se aproxima hacia mí con su maquillaje bien hecho, pantalón azul alto y una camisa mangas larga de peluche rosa que debo admitir que tiene muy buen sentido de la moda a la hora de vestir casual.
Su semblante no parece ser la reacción que espero y solo sonrió ajustando mis anteojos de estudio.
— ¿En dónde se supone que estabas? Te deje mensajes y nunca llegaste— Increpa haciendo puchero y arrugando su entrecejo, se ve tan linda, aunque es todo lo contrario a lo que se ve.
—Te envié un correo—Afirmo y ella arquea una ceja, por lo visto esto no pinta nada bien.
Ella se peina su largo y liso cabello con su mano para luego suspirar y sonreír, eso me parecía muy sospechoso y raro viniendo de ella.
—Bueno dejémoslo de tanta palabrería y vallamos al grano ¿Por qué no me dijiste que estas saliendo con un modelo? y no cualquiera, con Damián —Se escandaliza.
Al escuchar abro mis ojos como platos, es imposible creer que estábamos en una cita, o en algo parecido a eso.
Ella me mira con entusiasmo y aun no entiendo del todo a pesar que salí con él y su hermana, no espere que alguien más lo supiera.
De manera apresurada s
Empieza a buscar su teléfono, para mostrarme lo que dice y sacarme de dudas.
—Aquí está en r************* —Alega y es cierto en ese momento observo la foto en el restaurant en donde había sido citada noche anterior.
— ¿Pero cómo? —
—Aurora actualízate todo tipo de persona pública, siempre tendrá uno de estos pegados como mocos, el mundo de los paparazzi, es lindo al momento luego se vuelve todo un gran problema .
Me aclara mientras que caminamos por el pasillo para dirigirnos hacia el aula de clases.
Me asombro por la cantidad de cosas que sabe, y puede atemorizar que sepa mucho.
—Y tu como sabes tanto de esa vida—preguntó con ganas de saber más.
Ella se gira hacia mí con una sonrisa en su rostro cómplice.
—Pues salí con un modelo, una vez en la agencia para la que trabajo, y con eso es más que suficiente como para saber qué tipo de vida se cargan esa gente—Afirma asqueada sin seguir más acerca del tema.
Asiento aunque la verdad yo no sepa mucho de esa vida, solo sé que él está en ella y solo me quedare siendo una espectadora una vez más.
Luego de que las clases habían concluidos me preparo para dirigirme hacia la agencia de modelaje "Top Fashion".
Una vez estando allí tomó mi gafete y me dirijo hacia mi escritorio en donde están los papeles y agendas, mi trabajo es ser la secretaria de Amanda la persona encargada de los modelos de Manchester y su personal.
Me adelanto tomando apuntes caminado al lado de ella, para estar al tanto de lo que solicita para recrear un buen trabajo con estos chicos, todos totalmente atractivos ,sería una mentira decir que no están bastantes guapos.
—Aurora necesito que estés al tanto de lo que suceda ya vuelvo—Asevera marchándose para atender una llamada que al parecer es importante.
Amanda Monterrey podía ser una buena jefa pero cuando todo salía mal, era el momento en donde nadie quisiera estar cerca de ella.
Me aseguró de que todo esté bien con los papeles hasta que escucho esa voz que habla en coreano, lo cual se me hace un deleite para mis oídos.
Levantó la mirada al percatarme de que es Damián quien acaba de llegar y está hablando por teléfono algo irritado, lo observó este se gira y me localiza con su mirada de ojos rasgados, al tener su atención rápidamente bajo la mirada y me dedico a seguir en mi trabajo como corresponde.
Vuelvo a levantar la mirada y este se encuentra aun observándome a lo lejos.
«Dios que pena ¿cómo hago que deje de mirarme?»
Pienso sin salirme de los alineamientos que hago en los arreglos del vestuario de los chicos y las tomas necesarias para el nuevo photofolio de la empresa que en estos momentos un error sería fatal.
Sigo en lo mío dando órdenes, la verdad me gusta que ellos me tomen enserio para este tipo de trabajo y quizás algún día llegar a recrear mis propios atuendos.
—¡Aurora te necesito un momento!— Exclama uno de los superiores que por ahora tomara el cargo de Amanda—Necesito que te hagas cargo de este modelo yo me ocupare del resto— Afirma.
Asiento y él se retira,al darme la vuelta me asombro al tener a Damián enfrente de mi sentado en un banquillo de madera, con un atuendo de cuero que dejaban ver sus trabajados brazos y una cadena sujeta a su cuello, su cabello n***o luce perfecto al igual que todo el .
—¿Entonces te quedaras parada allí?—Pregunta serio, se nota que no le gusta perder el tiempo pero es muy normal viniendo del ya que es un perfeccionista.
Entró en sí y me acercó a él con mis manos un tanto temblorosas, él se coloca de pie tan solo estábamos él y yo, en esa parte del estudio mientras otros se encuentran ocupados en sus asuntos.
Me encarezco en arreglar su vestuario mientras que sé que su mirada esta debajo de mi , y tan solo quedo a la altura de su pectoral.
—¿Lo disfrutas?—Escucho decir haciendo que me detenga y el hombre de formidable aspecto, coloca una mano encima de la mía, sintiendo la suave textura de su mano al tacto, y su mirada fija en mí.