Aurora
Salgo corriendo de aquel lugar avergonzada por lo que hice, me aseguro de llegar hasta el estacionamiento para así tomar mi teléfono y empezar a marcarle a Cristal, para que venga a recogerme en la agencia, lo más antes posible.
Mis manos tiemblan y siento un raro hormigueo en mi mano mi corazón se precipita como si de un crimen se tratase, sobresaltándose dejando mi mente en blanco, sin saber qué hacer ante esta confusa situación.
«Siento que no debí haber hecho esto, pero...»
Mi mente se nubla no podía pensar en la idea de que Damián, se estaba insinuando a mí, de esa manera.
Luego de haber esperado varios minutos, se acerca Cristal en su auto n***o, que por ser una niña consentida, sus padres se lo habían otorgado en su cumpleaños anterior.
Me adentro al auto y una vez que he tomado asiento, ella maneja no digo nada, no tengo más que decir no hay más palabras en mí hasta que.
—¡Golpee a Damián!—Exclamo y de la nada Cristal frena el auto de un solo golpe observándome con sus acosadores ojos verdes.
—¿Acaso estás loca Aurora?—Me llama la atención un poco fuera de sí en un tono bajo, y un tanto preocupada por lo que había hecho anteriormente en aquella sala con Damián.
—Es que él estaba muy cerca casi me…
No puedo decir mucho la vergüenza me consume por dentro, además que me preocupa que eso sea un gran problema más adelante.
—Aurora no estamos hablando de cualquier modelo, estamos hablando de Damián Soyun por dios—Se preocupa al igual que yo peinando su liso cabello hacia atrás —¿Espera un segundo que estaba haciéndote? — Pregunta cambiando su semblante a uno ofuscado.
No digo nada, ya que no sé qué era lo que quería hacer conmigo en ese lugar.
—Si me entero de que ese bastardo te hizo algo, te juro que lo mato—Alega tratando de calmarse.
—Pero no dijiste que se trata de un modelo…
Me interrumpe levantando una mano para así seguir manejando.
—Aurora no me interesa quien sea, se las verá conmigo , así caiga presa por su culpa—Alega y solo río a carcajadas, ¿Quien la entiende ? razones por la cual a veces me da un poco de miedo sus ideas impulsivas y cambiantes.
Ella se frena en el estacionamiento del departamento, que se encuentra situada en la parte de abajo de la misma.
Salgo del auto aun pensativa por lo que había ocurrió horas antes, haciendo que me carcoma la mente.
Cristal se baja del auto y me observa mientras que caminamos hacia dentro del lugar.
—Aurora cálmate fue solo un accidente no fue a propósito ¿O sí? —Me dice tratando de calmarme, pero en realidad es todo lo contrario al formular una duda en mí, con su pequeña pero inocente pregunta al final.
—Claro que no, siento que debo disculparme con el—Aclaro con un cierto remordimiento dentro de mi, queriendo hacer las cosas bien, y no llegar a problemas con el sujeto con quien asistiré a una boda.
— ¡Iré a una boda con él y ahora esto sucede!—Exclamo olvidándome de que Cristal esta a mi lado, ya que para empezar, ella nunca supo cómo empezó todo con Damián además de trabajar en el mismo lugar que él.
—¡¿Iras a una boda con él, y lo golpeas por acercase a ti?! Enfatiza repitiendo lo que dije en voz alta tratando de entenderme —¿You are ok?— Se dirige a mí en tono de burla.
Ya que se lo que piensa , no tengo experiencia con hombres y menos si me gusta no sé qué hacer más que defender mi espacio personal, a diferencia de ella hubiese sido un honor, si Damián le hubiese hecho lo mismo que a mí.
Seguimos caminado y el silencio es abrumador, ella me toma del hombro sacudiéndome un poco me río ante eso sé que me quiere y yo a ella, de esa manera se adentra a su departamento y yo sigo hasta llegar al mío.
Abro la puerta y Cupcakke me resibe con mimos perrunos que tanto me encantan, al verme corre en busca de un juguete y vuelve a mí con el huesito de hule en su hocico, me llena de ternura y felicidad ver a mi bebé contento moviendo su esponjosa colita.
—¡Si supieras lo que me ocurrió hoy, te sorprenderías!— Exclamó dirigiéndome hacia mi cachorro que al parecer hace como si me entendiera, pero eso sería imposible aunque me gustaría pensar en la idea.
Dejo mis cosas hacia un lado y me dedicó a descansar en el sofá lista para ver mi serie favorita con solo un camisón verde puesto, sin nada más que mis bragas para sentirme más cómoda con mis medias largas turquesa, mi cabello envuelto como una piña encima de mi cabeza, y un balde de helado para quitar la tensión que se acumula en mí.
Luego de dos horas de imperdible programación, mi teléfono suena y cuando estoy llevándome un bocado de helado a la boca, observo en la pantalla el nombre de Damián en él.
Me alarmó al punto de ahogarme con el helado un poco, aprieto el balde y aún sigue sonando el teléfono el cual por obvias razones no lo tomare, el aparato sigue sonando a un lado y Cupcakke ladra por el sonido que este hace, no me preocupo lo coloco en silencio y la llamada se detiene, me hago la idea de que no volverá a llamar mientras que estoy disfrutando de mi serie.
El teléfono se enciende mostrando el nombre de Damián nuevamente, paso la mano por mi rostro tratando de calmarme, y evitar ver el aparato que me está haciendo pasar un mal rato.
Enseguida el teléfono deja de sonar por unos instantes hasta que observó como la pantalla de mi laptop se enciende en mi escritorio.
Me dirijo a ver de qué se trata y mi impresión es grande cuando observó el nombre de Damián en la bandeja del correo.
«Por qué no contentas el estúpido teléfono»
leo el mensaje en mi mente soltando un grito ahogado que hasta Cupcakke lo puede escuchar, el ladra mientras que yo estoy quizás algo asustada por el nivel de este tipo a querer estar detrás de mi después de todo.
Solo dejó el mensaje como leído, y me retiró lentamente hacia el sofá, haciendo como que nada de esto está pasando.
Al pasar los minutos el timbre del departamento suena, mientras que yo estoy en la cocina, ya son las diez de la noche y pensé que quizás Cristal quería molestar otra vez, así que no lo pensé y me dirigí a abrir la puerta.
Quien para mi sorpresa se encuentra Damián de pie luciendo tan sexy y hermoso como siempre.
No lo pienso, y en cuestión de cero punto un segundos cierro la puerta en su rostro, azotándola sin saber que más hacer.
Escuchó los quejidos de Damián al otro lado al parecer no le gusto que hubiese hecho eso, pero ya esto está fuera de control y lo más seguro es que quiera demandarme o algo así.
Me armó de valor y vuelvo a abrir la puerta para encontrarlo con su expresión fría y la mirada tétrica que sus rasgados ojos me otorgan, mientras que aprieta sus labios recreando su expresión tan sofocante e confusa para mí.
—Oye Damián, de verdad lo siento— Aclaró todo el inconveniente que ocurrió esta tarde, mostrando mis sinceras disculpas hacia él.
El no hace caso omiso y entra en mi departamento tomándome de la mano para llevarme consigo, mi corazón se acelera sin saber qué es lo que este hombre quiere hacerme.
—¿Crees que un simple lo siento va a borrar lo que sucedió hoy? ¡Y el hecho de que no me respondes las llamadas!—Dice en tono bastante frío y neutral algo molesto quizás.
—¡No me demandes por favor!—
Lo observándo colocando mi mirada en el ya que eso sería fatal para mi tener que enfrentarme a este tipo de problemas legales.
El me mira y bufa ladeando la cabeza confundido.
—Por eso no me respondías ¿eh?
Se percató de la razón por la cual no quería tener ningún contacto con él, después de todo lo ocurrido.
Asiento sin mirarle a los ojos por vergüenza.
—Ahhh—Otra vez esa expresión en el de satisfacción como si hubiese ganado—No te demandare pero no significa que estas a salvo conmigo —Aclaró.
No entiendo lo que quiere decir, lo observó aproximarse a mí y hace que mi corazón se precipite dentro de mi.
—¿Y qué quiere de mí? — Preguntó en un hilo de voz sintiéndolo cada vez más cerca, al tomárme de la cintura con sutileza.
En ese momento Cupcakke empieza a ladrar en contra de Damián, el apuesto hombre se voltea al verlo arqueando una ceja.
Me aparto de el para tomar a mi cachorro y calmarlo, Damián me observa sin cambiar su expresión tan cortante.
—¡Tienes un pulgoso contigo!—Exclama con las manos en los bolsillos.
En ese momento al escucharlo si me dan ganas de golpearlo.
— ¡No es pulgoso se llama Cupcakke y es mi cachorro—Alegó levantando la voz llena ira hacia el, cómo se atreve a llenar de esa manera a mi cachorro.
Este me mira indiferente sin reacción alguna, solo mirándome de arriba a abajo como si él fuese superior.
Tomó al cachorro colocándolo en una habitación vacía, y vuelvo hacia donde se encuentra Damián.
—Ok haré esto de la manera rápida—Saca sus manos de los bolsillos del pantalón para tomar mi cintura y así atraerme hacia él.
Giro mi rostro hacia otro lado, sintiendo una corriente de calor, recorriendo mi cuerpo entero.
Colocó mis manos en contra de sus firmes pectorales.
—Y así seguimos lo que empezamos en la sala de reunión—Afirma colocando sus labios cerca de mi oído, creando en mí una sensación satisfactoria y nueva sintiendo como el calor me recorre.
Lo evitó no quiero que algo más suceda, de lo que luego me lamentaré.
—Aurora no puedes decirme que no te gusto, se como me observas, de la manera en la que tus ojos me desean y que soy el wallpaper de tu laptop, es obvio—Alega dejándome boquiabierta ya que tiene razón acerca de la laptop, pero no pensé que fuese tan obvia.
—Lo siento— Me disculpó sin saber por qué, pero siento la necesidad de hacerlo.
El coloca su dedo índice en mis labios, insistiendo en que no siguiera.
—Este es el trato, tú y yo disfrutamos de placer mutuo, y me olvidaré del golpe ¿Qué te parece? —Asevera tan seductor y decidido, mis ojos chisporrotean sin entender qué clase de broma de mal gusto es esta.
—¿Enserio?—Levanto una ceja y me alejó del apuesto hombre que al escucharme me suelta.
—No estoy jugando Aurora se trata de un tema muy serio en los cuales si aceptas tendrás que firmar algunos papeles de confidencialidad, es por mi imagen y Tu seguridad—Afirma haciéndome entender su siniestro plan.
—Esto es como cincuenta sombras de grey o algo así—Pregunto haciendo hincapié en lo de un contrato que la verdad llama mi atención, aunque no se comó funciona ese tipo de cosas con esta gente solo lo observó esperando una respuesta de él.
—No, esto es la vida real, no me baso en películas, solo en mi vida— Alega escaneándome de arriba abajo, quizás sea por la tela casi transparente que estoy usando que hace que la vista de Damián divague dibujando mi silueta con sus hermosos ojos café.
—No sé nada de esto Damián— Alego con vergüenza sintiendo mis mejillas calientes y mi respiración acelerándose.
— ¿A qué te refieres? es normal en las personas, todos lo hacen —Afirma arqueando una ceja.
—Lo siento Damián pero no aceptó, si quieres demándame—Increpo decidida.
Él se queda perplejo ante mi respuesta, con una expresión de confusión en su rostro, haciendo que su semblante cambie.
—Okey está bien, como tú digas—Afirma.
Aunque por un momento su rostro desencajó a mi decisión, él sonríe lo cual no es muy habitual en el, a menos que sea para una sesión foto, se toca el pierncig del labio observándome fuera de si.
—Entonces me iré— Alega volviendo a su frío aspecto observo como su mandíbula se tensa, jugando con su lengua dentro de su mejilla, como si algo lo molestase.
Enseguida es el quien abre la puerta para marcharse mientras que quedó sola pensando en si tome una buena decisión.