Después de que mi amigo saliera del shock quedando sin palabras válidas que pudieran justificar sus argumentos, justo en ese momento se dio cuenta de que me estaba haciendo daño, me sentí mal por él, conozco el cariño que le tiene a Juan y tal vez por eso solo pudo procesar cosas muy dolorosas cuando le dije lo que acompaña. Ver en su rostro la tristeza me hizo darme cuenta lo afortunada que soy de tener a alguien que se preocupa por mi hijo sin tener ningún lazo de sangre que nos una, me siento querida algo que mi familia nunca me ha demostrado ni mi difunto padre que siempre me decía palabras hirientes haciéndome sentir menos y que todo lo hacía mal. Algo se remueve en mi pecho al tener sentimientos encontrados, por un lado, me siento feliz porque estoy segura de que él no me va a deja

