Capitulo 6

934 Words
Capítulo 6: Narra Alexander: Isabella me tiene cada día mas confundido, si confundido es la palabra que describe lo que siento por ella. Debo reconocer que la conocí antes de que ella me salvara, si la conozco desde hace varios años atrás. Cuando yo no era el líder de la pandilla, cuando era un simple chico de escasos recursos que me hacia la vida en este mundo de pandillas, solo como uno más del montón de chicos que necesitaban el dinero para vivir. Iba con dos amigos de ese entonces, como siempre andando en bicicleta. Teníamos la costumbre de hacer carreras entre nosotros y nos divertíamos de esa manera. Éramos niños inocentes recién comenzando en este mundo cruel que es al que pertenezco. En medio de la carrera de bicicletas escucho que desde una casa suena una hermosa melodía de piano, no puedo evitar acercarme a ver quien toca. Por suerte para mi tenia una ventana desde el suelo al techo, por lo que estiro mi cuello para observar. Lo que veo me deja sin respiración, es una hermosa y preciosa chica tocando el piano. En el preciso momento en que mis ojos se fijan en ella quedo prendado de ella, mis amigos en ese momento me gritan que perderé nuevamente la carrera, eso me hace volver a la realidad. Al mirarla es como si estuviera en otro lugar, todo alrededor de mi desapareció, si no fuera por las burlas de mis amigos no hubiera reaccionado quien sabe en cuanto tiempo. — ¡Vas a perder otra vez! —me gritan ambos a la vez a medida que toman ventaja de mi descuido Tomo mi bicicleta y pedaleo lo más rápido que puedo para alcanzarlos, solo perdería el tiempo viendo a esa chica tocar el piano. Sin embargo, desde ese día me sentí atraído por el piano y el tipo de música que genera. Me costo investigar sobre la chica que me había atraído siendo un niño gracias a la música que tocaba con sus delicadas manos. Cuando tuve el poder de enviar hombres a saber sobre la chica que nunca pude olvidar lo hice y obtuve las respuestas que necesitaba. Al conocer la información de ella supe que no tenia nada que hacer a su lado, ella tenía su propia vida y me di cuenta de que era imposible que entre ella y yo pasara algo, ni siquiera me veía cerca de ella. Siempre lejos de su vida, incluso el día que la vi por primera vez note que no podría estar cerca de ella jamás en mi vida. El día que Isabella me salvó fue porque iba a su casa, no a preguntar por ella, menos aún hablarle o conocerla en persona. Solo quería pasar por fuera y saber si podía escuchar una melodía de ella, como la primera vez que la vi, sin embargo, no tuve la misma suerte. Al darme cuenta de que no pude escuchar nada, me doy la vuelta para irme, había ido solo porque ella era algo de lo que nadie sabía, era mi secreto. Mi auto lo deje lejos estacionado, para que no fuera visto por la familia de ella, no quería ser visto por nadie, menos personas que tuvieran que ver con el trabajo ni las pandillas. A pesar de que me gusta el piano no me atreví jamás a intentar tocarlo. Con el dinero que gano ahora puedo fácilmente tomar clases y comprar uno, pero no es algo que quiera hacer. Prefiero escuchar las melodías siendo tocadas por otras personas. Lo que seria perfecto si ella llegara a tocar especialmente para mí. Me sentiría el hombre más afortunado por eso. Sin imaginar, ni siquiera cruzar esa idea mi mente, había algunos de mis enemigos de la pandilla de Juan Carrillo, que es mi enemigo mas fuerte, cerca de la casa de Isabella. Comienzan a golpearme, creí que no la contaría ese día. Ya me veía muerto o prisionero de Juan, nunca espere que alguien podría tener compasión y humanidad al nivel de salvar a un completo desconocido de un grupo de hombres que lo golpeaban. Al ver a la persona responsable de rescatarme no podía creer la suerte que tenía, era la misma chica que me había atraído al gusto por el piano, era ella, frente a mí. El destino me volvió a unir a ella, por circunstancias que el mismo quiso y provoco, no es algo que yo planeara o organizara. Fue una sorpresa para mí, aunque en medio de lo aturdido que estaba por los golpes llegue a pensar que era un sueño, que en medio de mi dolor estaba imaginando que ella era mi salvadora. Creí que mi delirio creo toda esa imagen de ella llevándome a su casa y salvando mi trasero de ser un cadáver. Cuando mis hombres llegaron y me llevaron de su hogar sentí tristeza y desde ese día no he podido mantenerme alejado de Isabella, no he podido dejar de cuidarla y velar por su bienestar. Con los días que hemos pasado juntos me ha hecho muy feliz, ya que al estar con ella olvido todo lo que tiene que ver con mi trabajo, dejo de ser el temido Alexander Cross, para solo ser Alex. Me encanta dejar salir al tierno y romántico Alex que aflora cuando estoy con Isabella. Es algo que no había conseguido antes con ninguna de las chicas que han pasado por mi vida, aunque todas fueron aventuras, nada serio, cero sentimientos. Lo que no es nada en comparación a lo que la hermosa Isabella genera en mi con tan solo existir.
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