Isam estaba sorprendido cuando despertó y no vio a su agobiante familia. Sus hijos se habían tomado muy a la ligera su cercano evento contra la muerte o estaba aprendiendo a seguir órdenes médicas. Su mujer, por otro lado, había dicho que iba a encargarse de traer a los pequeños tan pronto abrió los ojos y de ponerse guapa para él, en las dos cosas solía tomar su tiempo, pero él esperaba un poco más, un poco de movimiento por parte de su familia. El rey no podía saber ni debía enterarse de que Kamal había sido tan terco de irse a Tierra del sol con tan solo un mail para sus hermanos. —Este pedazo de cabrón quién se cree—pregunta Farah. —¿¡Un mail?! —Es su reino Farah—le recuerda Lorenzo. —Y él mi hermano. —Farah, muy nobles tus intensiones. Es una realidad, el reino para que quede

