Si de algo se podía estar seguro, era que solo a él lo querían vivo, por el momento, y eso significaba que cuando esa mujer de proporciones complejas regresara Sami podría comenzar a contar sus segundos de vida, y muy dentro de sí era consciente de que no soportaría ver morir a la chica “debemos salir de aquí lo antes posible, pero ¿Cómo?” Se preguntó una y otra vez buscando dentro de la gran biblioteca de información dentro de su cabeza.
Muchas ideas pasaron por su mente, varias sacadas de novelas que alguna vez leyó, pero todas eran absurdas, otras requerían habilidades de las que carecía, pero luego recordó un factor importante, no estaba solo –oye Sami, dijiste que te entrenaron cierto, que clase de entrenamiento tuviste- pregunto a la chica en voz baja para evitar ser oídos por sus captores en el piso superior.
-hem … bueno, como recolectora mi debes es recolectar, ordenar y administrar información de diferentes clases, nos entrenaron para memorizar una gran cantidad de información, desde nombres, edad y rasgos físicos como colores, olores, sonidos, sensaciones formas y otras características, de la misma forma nos enseñan técnicas básicas de defensa y la actividad física en la que más nos enfrascamos es correr para hacernos resistentes y recorrer grandes distancias en el menor tiempo posible, es todo lo que nos enseñan- explico la mujer un poco confundida –pero no nos enseñaron a salir se situaciones como estas, solo a los cazadores se les entrena en combate marcial, rastreo, y asalto táctico, pero…- agachando su mirada dijo con un poco de tristeza –nunca pude aprobar los exámenes y mi única opción era ser recolectora-
Se quedó en silencio por un momento y luego retomo –la información correcta es capaz de hacer crecer cualquier pueblo al punto de convertirlo en un imperio, pero ni todo el conocimiento del mundo es o será capaz de reemplazar nuestros instintos, ese par de habladores ha estado comentando su deseo de estar en el bar con las chicas, lo que podría significar que estamos bajo algún establecimiento usado como fachada para las operaciones de este grupo, hay algunas cajas lo que significa que realmente aquí guardan cosas que no desean que cualquiera vea, si eso es correcto, lo más seguro es que allá arriba hay más de estos idiotas, o peor, alguna otra macho mujer con ganas de matar, de ser así, aunque logremos zafarnos de estas cuerdas, es muy poco probable que salgamos de aquí-
-si lo que tratas de hacer es animarme, no está funcionando- dijo un tanto molesta, las palabras de Joseph eran muy pesadas, como si se encontraran en el peor panorama posible.
-trato de que te hagas una idea de lo que podría ser, otro caso es que solo estemos en una especie de cuartel subterráneo y solo encontremos soldados, o quizás solo una puerta por la que salgamos a la ciudad sin ningún problema, pero al imaginar el peor escenario posible puedes prepararte para afrontar cualquier posible dificultad que se presente-
-¿y entonces que se te ocurre?- pregunto un tanto confundida
-lo primero es desatarnos, luego buscar cualquier cosa con la que podamos defendernos y luego subir, inmovilizar a ese par de tontos y seguir subiendo lo más cuidadosamente posible, eso para comenzar-
Sorprendida, los ojos de la chica se iluminaron, la seguridad en su voz la hizo sentir que podrían salir de allí sanos y salvos –wau, es por eso que eres discípulo del señor Agror-
-¡que no soy su discípulo¡- dijo con el ceño fruncido mientras la muchacha sonreía. La chica hizo el intento de desatarse mientras Joseph miraba a su alrededor, y vio que una de las cajas tenía varias botellas de vidrio con una sustancia de color café –parece que esta si es la botella de un bar, delincuentes del montón- dijo al tiempo que se estiro para tratar de alcanzar con sus pies una botella, y para su mala suerte, la caja cayó al piso
-¿oíste esto?- sobre sus cabezas, la voz de sus captores lo sobresalto, los pasos se escucharon fuerte y firme y Sami arrastro con sus pies un pico de una botella rota, escondiéndole tras ella –oigan, quizás la jefa no quiera que los matemos, pero si intenta algo raro prometo golpearles hasta que nadie pueda reconocer quienes son- luego de decir esto, el hombre subió nuevamente
-estos tipos son unos estúpidos- dijo Sami, que pateo el pico de botella hacia Joseph y pudo atraparlo en el aire.
-estoy más que seguro que no creen que podamos ser problema alguno- comenzó a frotar el filo de la botella contra la cuerda –para ellos fue muy fácil atraparnos, no nos toman en serio-
-pues les haremos arrepentirse de eso cierto-
Joseph vio que la joven mujer se estaba emocionando, ella había dicho querer ser cazadora, pero tuvo que conformarse con lo que básicamente es un trabajo de oficina, y esa aterradora experiencia es, quizás, la más emocionante que ha tenido en toda su vida. Descubrir una posible conspiración, ser secuestrada, escapar y arruinar los planes de los villanos, toda una aventura digna de tener su propio libro, peor por más tontos que sean sus captores, Joseph entendía una cosa, ellos no lo pensarían para matarlos si daban muchos problemas y no tenía que leer mucho para saberlo.
Hombres como ellos venían normalmente de callejones y suburbios peligrosos donde la ley es matar o morir, y al ser cobijados bajo el mando te un jefe que les otorgue comida, ropa y refugio, era más peligrosos todavía, pues harían lo que fuera necesario para mantener lo poco que tenían, y eso era suficiente para ir con precaución. Comentarle todo esto a Sami la perturbaría y podría dudar en algún momento, su entrenamiento está diseñado para resistir en caso de emergencia hasta que algún tipo de ayuda llegue, pero no para salir de situaciones como estas, así que solo pensaba en encontrar una salida y correr lo más rápido posible hasta encontrar ayuda.
Unos minutos después la cuerda se rompió, liberándose del posta, pero sus manos seguían atadas, así que fue donde la chica y repitió el proceso hasta liberarla, luego ella hizo lo mismo con él. Ya estando libres comenzaron a registrar el lugar, ciertamente todas las cajas eran de licores o alimentos, lo que confirmaba la teoría de ser el depósito de un bar. Encontró algunos tubos de hierro, un pequeño destornillador que se guardó entre los pliegues de su ropa, un trozo de alambre de no más de un metro y un galón de aceite vegetal.
Joseph vio rápido lo que debía hacer, tomo el aceite y lo vertió al pie de la escalera, luego Sami lanzo una botella que se rompió al instante sobre la pared opuesta de la habitación -¡con un demonio, que acaso no pueden esperar a que el jefe regrese y los golpee¡- furioso, el guardia regreso, pero esta vez, al no ver a ninguno de los dos se agito, bajo por completo y se resbalo por el aceite en el suelo, y al instante, de entre la oscuridad, sus rehenes salieron y lo golpearon con un doble impacto que lo dejo tendido en el suelo.
Al ver a su captor inconsciente tendido en el suelo, Sami no pudo evitar soltar un -¡funciono!- que alerto al otro sujeto, quien corrió como un animal hacia el piso inferior, donde la primera imagen que pudo ver fue la de su compañero tendido en el suelo y a la chica con un tubo en la mano, un poco asustada la chica miro fijamente al hombre que hizo aparecer una espada en su mano –no es lo que parece, te lo puedo asegurar- soltó débilmente la chica que no podía dejar de ver fijamente los ojos inyectados de sangre de su captor.
Furioso, mirando fijamente a la joven que estaba paralizada justo al pie de la escalera, el hombre bajo lentamente hasta llegar a su lado, extendió su mano y la tomo por su cuello -¿Qué crees que haces perra?- pero antes de poder hacerle pagar, un fuerte impacto en su cráneo hizo que sintiera que todo a su alrededor se desvanecía y se volvía oscuro, al mismo tiempo, la espada que tenía en la mano se transformó nuevamente en un guante.
-gracias- dijo Sami frotándose el cuello y mirando a su salvador.
-ni lo menciones, supongo que sabes cómo usar el guante amorfo, ¿cierto?- dijo al tiempo que despojaba a los hombres de estas armas y lanzaba una a manos de la chica.
-solo debes concentrarte en el objeto para el que fue creado el guante, esos tiene solo una gema así que solo se pueden transformar en una sola cosa, que deben ser esos falanges- dijo al tiempo que se colocaba en guante, y al verlo fijamente, este desaparecía y en su lugar una espada con una gema en su empuñadura tomaba lugar en su mano –es fácil- dijo con una sonrisa al ver la expresión tan seria de Joseph.
-eso es fácil cuando te han dado algún entrenamiento, pero supongo que es inevitable aprender sobre la marcha- dijo mirando fijamente el arma por unos segundos hasta que la gema brillo levemente y este se transformó en una espada falange, no pudo evitar mostrar una sonrisa de asombro ante esto.
-y ¿Qué hacemos con estos sujetos?- pregunto la chica que estaba un tanto feliz de ver a sus captores tendidos en el suelo incapaces de moverse.
Mirándolos fijamente, peso por un momento antes de decidir atarlos de la misma forma que los ataron a ellos, solo que decidieron amordazarlos, este era solo un pequeño desquite por lo sufrido, más tarde regresarían con cazadores para arrestarlos y hacerlos pagar por sus crímenes. –Bien, hay que darse prisa e ir subiendo, mientras más rápido salgamos de aquí mejor-
Al decir esto, ambos subieron al piso superior y se encontraron el pequeño depósito con escritorio donde Joseph fue interrogado por esa “mujer” tan aterradora, y allí todavía estaban sus cosas, reviso todo con cuidado y la mayor prisa posible, tomo su bolso y se dispuso a salir, solo se detuvo porque Sami no le seguirá –date prisa mujer, debemos salir lo antes posible-
-espera solo un momento, estos registros de aquí, no son de provisiones y licor, estos números son del tipo que se usan para la extracción de la minería WAIKERI al oeste de la isla, y parece que tienen comienzo hace varios años, esto no tiene sentido- dijo rascándose la cabeza, hasta que decidió tomar 5 de los libros de registros y llevarlos consigo para estudiarlos con calma.
-¿llevaras eso? Es mucho peso-
-es evidencia, sé que está pasando algo aquí y quizás esto me ayude a saber que-
-sí, pero luego puedes regresar con los cazadores-
-no es seguro de que todo esto siga aquí, se demasiado y no se arriesgaran a que me marche conociendo la ubicación de este lugar-
Deteniéndose a pensarlo, ella tiene razón, así que un poco molesto Joseph decidió colocar esos libros en su bolso, pero a pesar del peso, a Sami le impresiono que se moviera con tanta agilidad mientras subía las escalera, era como si el bolso estuviese vacío –es una mochila sin fin lo que cargas, ¿verdad?-
-me la dio Agror antes de zarpar hacia acá, guarde mis cosas y me regalo los libros que viste, ha sido muy útil pero apenas es de 3 metros cúbicos, así que trato de guardar solo lo esencial-
La chica lo pensó un momento, volteo a ver la oficina y tomo su decisión –dame tu bolso, tu vigila que nadie venga, quizás logre descubrir que carajos quieren y llevar evidencia-
-estás loca, si vienen más de esos tipos no sé qué poder hacer, no se pelear ni nada, solo soy un escritor-
-pues solo debes vigilar y ganar tiempo, hasta un niño lo haría, esta es una oportunidad única y no pienso desaprovecharla-
Joseph sabía que no la haría cambiar de opinión, vio parte de si mismo en ella; como periodista y escritor, buscar la verdad era algo que le importaba mucho, y cuando una oportunidad se presentaba se debía aprovechar al máximo –muy bien, tienes 20 minutos máximo, encuentres algo o no, nos largamos después de eso- dijo lanzando su bolso hacia ella. La chica sonrió y bajo el tramo de escaleras que llevaban de regreso a la oficina.
Una vez allí, comenzó a buscar en cada libro de los estantes, abrió cada gaveta que podía y encontró varias notas escritas de forma muy elegante y ordenada *estos animales no podrían haber escrito esto, seguro lo envió alguien de fuera de la isla* pensó para sí misma; en las notas habían fechas junto con una lista de instrucciones a seguir, armas, frutas y animales de la isla, además de gemas y minerales *están enviando fuera minerales extraídos en la isla, eso no es posible, nosotros nos encargamos de administrar todo lo que entra y sale de la isla en las oficinas de gobierno*
Esto la dejo pensativo, hasta que más abajo encontró ordenes de atacar varias fábricas y almacenes, los mismos que fueron destruido los días que encontraron los campamentos clandestinos. Mientras seguía buscando encontró una carta con fecha reciente pronto estaremos listos para recuperar mi herencia, se lograra hacer justicia por la historia, no dejen que nada de información se filtre y lleven los minerales extraídos al puerto de Marianas cuanto antes, este será el movimiento de la victoria, estamos cerca mis amados seguidores, falta poco, con amor, su señoría Elena Von Schmitt *no puede ser, eso es lo que querían* con esta revelación, Sami busco mas a fondo hasta encontrar una especie de bitácora donde había un mapa de la isla que mostraba los lugares que habían sido atacados y otros 3 sitios que estaban marcados con círculos, uno de ellos estaba en el puerto sin tierra, y mas arriba un cuadro con una estrella *allí debe estar la mina*.
Tomo los documentos con un poco de desesperación y metió todo en el bolso para subir las escaleras corriendo, al verla venir a toda prisa Joseph supo que había encontrado algo importante, así que simplemente siguió subiendo las escaleras si voltear a verla
Justo detrás de la puerta al final de las escaleras, había lo que era el mejor escenario posible –entonces si es un bar- susurro Joseph quien volteo a ver a la chica tras de sí.
-y no cualquier bar- respondió Sami un tanto intrigada –estamos en la pipa humeante, es el lugar de reunión más común entre comerciantes y políticos-
-ya habías venido ¿cierto?- dijo mirándola de reojo con una leve sonrisa
-una o dos veces, mientras estaba en la academia, solo era la asistente que buscaba y llevaba bebidas- dijo un poco avergonzada
-recolectar información sin importar los métodos, supongo- Joseph no era nada estúpido, no siempre se puede recabar datos de forma fácil y segura, jamás sabrás que es cierto y que no, y la isla de Jade no se había convertido en lo que es solo confiando en cualquier extranjero, y en los negocios todo vale –no tienes de que avergonzarte, todo lo que has hecho ha sido por el bien de tu gente- dijo mientras observaba el lugar buscando alguna amenaza –parece que no hay más guardias, vamos- dijo al tiempo que comenzó a caminar, y rápidamente encontró la puerta con el letrero de “salida” sobre él.
-no vallas tan deprisa, levantaras sospechas- soltó la mujer al tiempo en que le tomaba la mano y se recostaba en su hombro
-que haces, así tan de repente tu…- Joseph se sonrojo un poco al ver como la mujer estaba tan cerca de el sin ningún tipo de incomodidad –vamos a salir de esto, no debes de asustarte- dijo agudizando un poco su voz
-abaja la voz idiota, no sabemos quién nos puede estar viendo-
Al oír estas palabras Joseph presto más atención a su alrededor, habían varias mesas encerradas en pequeños cubículos que le daban privacidad a los comensales, las luces eran tenues y se podía oir una banda tocando música muy movida, había una pista de baile justo en el centro y a un costado una larga e iluminada barra de bebidas donde podían verse distintos tipos de bocadillos y bebidas, pero lo que no había notado era a hombres de diferentes tamaños y vestiduras siendo acompañados por damas elegantes y hermosas, muchas de ellas usaban antifaz pero aun así su atractivo no disminuía en lo más mínimo.
-lo siento, actuaste muy deprisa y me puse nervioso-
La chica no pudo evitar reírse, y aunque había mucho que quería preguntar estaba conciente que primero debían salir de allí, pero en la puerta de salida habían unos sujetos que vvestian igual que sus captores –no es cierto-
-supongo que no podremos salir por allí- dijo Joseph al percatarse de la situación –quizás por la parte de atrás…- y antes de terminar la chica ya lo halaba hacia la barra, donde entraron por la puerta del costado justo al momento en que una chica salía con una bandeja de bebidas; detrás de la puerta se encontraba un pasillo largo donde se podían ver los letreros de los baños y puertas enumeradas del 1 al 10, así como una zona donde estaba una gran cocina y muchas personas vestidas de blanco trabajando allí. Al final pudo ver una puerta poco discreta –esa debe ser la salida-
Nadie los observaba, así que corrieron hacia la puerta, y al abrirá estaba un callejón donde a los lados se podían ver las luces de la calle, un poco más animados, comenzaron a correr, tratando de encontrar ayuda, pero antes de llegar a la calle un silbido perturbo sus almas, y el miedo se apodero de ellos. Al levantar la vista, varios que llevaban cintas purpuras en sus frentes los miraban desde dos pisos de altura, justo sobre el bar del que acababan de salir, y de los otros edificios saltaron algunos de ellos para interceptarlos -¡NO DEJEN QUE ESCAPEN!- grito una mujer calva con un tatuaje de serpiente en la mejilla izquierda, y automáticamente comenzaron a perseguir a Joseph y Sami.
Esto solo hizo que corrieran más aprisa, pero Sami se retenía para no dejar a Joseph atrás; viendo esto, recordó que a él lo querían con vida, mientras que a ella seguramente lo matarían –tienes que seguir y entregar tu informe al jefe, a mí me quieren vivo, a ti te mataran en cuanto te capturen-
-estás loco, no te dejare aquí solo con esos psicópatas- dijo la mujer al tiempo que le tomaba la mano y lo halaba junto a ella, pero cada vez más los sujetos con la cinta purpura estaban más cerca.
-si nos capturan a ambos entonces todo se acabó, ellos ganaran- se detuvo, empujo a la chica y su guante se convirtió en falange –llega con el jefe tribal y que envié cazadores y a Agror, el sabrá que hacer, descuida, estaré bien, no hay tiempo para dudas-
Aunque no quería dejarlo, Sami entendía que estaba en lo cierto, asintió y aumento su marcha de forma increíble, dejando atrás a Joseph y a sus perseguidores en cuestión de segundos; al ver esto, el joven escritor se dio vuelta y tomo el falange con las dos manos –la verdad es que ya no podía seguir corriendo, jeje- su respiración era pesada, y sus piernas estaban temblando, no es normal ver a un ratón de biblioteca en plena forma física, y eso era lo que quizás le costaría la vida en este momento.
Cuando el primer sujeto se acercó, Joseph arremetió sin pensarlo, pero tal como lo esperaba su estocada fue detenida con facilidad, y recibió un golpe en su abdomen que lo hizo soltar todo el aire de sus pulmones, pero no solo fue eso, una patada en su cabeza lo hizo caer al suelo, donde recibió otras más de los demás sujetos, hasta que la mujer calva llego y los detuvo. Miro al hombre que sangraba en el suelo y tocando el broche de serpiente que tenía en su bufanda azul dijo -Jefe, sus ratas escaparon, capturamos al muchacho, peor al perra se escapó-
-¿¡COMO?! ¡MONTÓN DE INÚTILES! SI MATAN AL HOMBRE YO MISMA LES ARRANCARE LA PIEL Y LA USARE DE ROPA INTERIOR, Y SI NO CAPTURAN A LA MUJER LES PROMETO QUE EL CASTIGO NO SERA MENOR-
la mujer parecía un poco disgustada por los gritos, cerro sus ojos, como quien soporta un dolor muy intenso, y respondió a duras penas –de acuerdo, ya lo encerraremos otra vez-
-no, la señorita quiere terminar con todo esto esta noche, vamos a zarpar con la última carga y a terminar de hundir la industria de esta isla de porquería, traigan al hombre al barco, y más les vale que a la chica también-
-si jefe, como ordene- soltó el broche y la voz dejo de salir de el –ya escucharon, traigan a la chica, a este idiota enjaulen al prisionero y llévenlo al puerto profundo, no olviden nada señores, nos largamos de aquí esta noche.
Levantaron al muy maltratado hombre y lo arrastraron hasta un auto-carga donde habían varias jaulas cubierta con una lona, partieron en caravana y se dirigieron al interior de la isla donde luego de algunos kilómetros, se adentraron a un bosque donde un espeso follaje cubría la pared de una montaña enorme, y al quitarlo, una cueva se mostró. Los auto-cargas y varios auto-carros entraron y cubrieron la entrada del pasaje nuevamente mientras Joseph ya no tenía claro que le deparaba su futuro.