A pesar de la distancia se podían escuchar los lamentos y gemidos dolor provenientes de las casas en la calle roja, el humo emergía hacia el cielo con la intensión de opacar las luz del sol para que el fuego que consumía las casas iluminará el lugar. Joseph corrió tan rápido como pudo, y para su suerte nadie lo estaba siguiendo. Aunque ya no habían viviendas a los costados la calle seguía siendo de color rojo hasta el final, donde se encontraba la finca de los Mariño, quienes plantaron robles a los lados para que todo el que fuese a visitar su propiedad se protegiera del implacable sol y gozará de un trayecto agradable, pero disfrutar del paseo era lo último que podía pensar, el miedo es demasiado profundo como para permitirle vislumbrar la ruta.
En cuanto llego a la verja de entrada de la finca un hombre alto con un abrigo verde apareció para quitar la cadena que impedía la apertura de la misma, su nombre era Claudio, el hombre de más alta confianza de la señora Lilibeth Mariño y lo recibió con una ballesta cargada en la mano -Fausto llegó apenas hace unos minutos, gracias al cielo que pudiste escapar de esos bastardos- al pasar, coloco nuevamente la cadena y se escondió detrás de unos arbustos que estaban junto al camino principal -tu familia está en la mansión, deben salir de aquí lo antes posible, la señora Lilibeth ya tiene los carruajes listos para marcharse- dijo apresuradamente sin siquiera verlo a los ojos.
Si había alguien que odiaba abiertamente al gobernador, era seguramente algún m*****o de la familia Mariño. Cuando construyeron la calle roja lo hicieron para manifestarse abiertamente en contra de las políticas que el mandatario y su oficina implementan sobre los campesinos de la zona, pues todos esos terrenos estaban bajo su propiedad legal, así que los impuestos a pagar corrían por su cuenta, lo que derivaba en una disputa con la municipalidad que extorsionaba a los productores hasta obligarlos a vender sus tierras, y con los Mariño les era imposible. históricamente era una de las familia más antiguas de la región y se encontraban bajo la tutela directa de la ciudad de las luces, el palacio de la montaña y el bosque del Génesis; cualquier ataque contra ellos era una ofensa directa hacia los señores que gobernaban estos reinos.
Joseph se dirigió rápidamente a la mansion, recorrió el largo camino entre los jardines hasta llegar a la entrada -¡PAPI!- una pequeña apareció a su costado gritando y corriendo, lo abrazó fuertemente y justo detrás de ella sus hermanos corrían hacía donde estaban, justo al final, cubierta con un velo, estaba Lilith conteniendo sus lágrimas de felicidad al ver a su esposo a salvo.
-¡gracias al cielo que estás bien querido!- dijo la mujer que recibió a su esposo con brazos abiertos y un fuerte beso -temía que te hubiesen capturado- luego con la palma de la mano golpeó el hombro de Joseph, mostrando la molestia que sentía en su corazón – te dije que no provocaras la ira de Rodrigo, ese estúpido es muy vengativo, no como su padre que simplemente sucumbe ante las protestas masivas-
-de igual forma vendría algún día tras de Joseph cariño, a ningún político le gusta que un periódico cuenten sus cochinadas a los cuatro vientos y amenacen su estatus y comodidad, no se quedarían de brazos cruzados- la voz de una mujer mayor que se posó en el umbral de la mansión se proyectó de tal forma que inmediatamente llamo la atención de todos, era una dama de piel oscura con el iris de ojos de color dorado, y su cabello blanco trenzado colgaba por el hombro hasta llegar a la cintura de su vestido amarillo.
-lamento ocasionarte tantos problemas Lilibeth, no pensé que ese mal vivente fuere capaz de algo tan despreciable- Joseph estaba agitado, pero también apenado, era consciente de la gravedad del asunto, y para su amiga no sería nada sencillo lidiar con ello, había pagado de mala manera a tanto cariño que había recibido de parte de la familia Mariño.
-si no lo imaginaste significa que eres muy inocente todavía muchacho- la mujer mostraba ya algunas arrugas en su rostro, pero la elegancia permanecía en su semblante, y su mirada mostraba más preocupación que molestia hacia su amigo -no pierdan el tiempo y suban al carruaje, deben salir de aquí lo antes posible- con una señal sus sirvientes tomaron a los niños y los subieron al carruaje, mientras empujaban a los padres hacia el vehículo, haciendo cumplir la orden de su jefa.
-pero Lili, ven con nosotros- suplico a mujer que trato de contener su llanto un poco más.
-no cariño, ese desgraciado no me correrá de mi propia casa, si sus hombres aman tanto la miseria de la guerra, les haré ver el infierno que se sufre en el campo de batalla- dicho esto se acercó a Joseph y de la mano de una niña que salió de la casa le entrego un pequeño cofre -llévale esto a mi hijo, dile que no se preocupe por su anciana madre, y que sin importar lo que pase no deje que la familia pierda su puesto en el tribunal del bosque, confío en ti mi niño- la mujer se despidió con una sonrisa, abrazando a los niños que luego se acurrucaron junto a sus padres, y dando órdenes a los escoltas para que se asegurarán de que sus amigos salieran seguros de la región.
Los raptores salieron adelante y tras de sí cuatros tritontes tirando del carruaje donde viajaba la familia, en su interior sus niños lamentaban la pérdida de sus pertenencias, mientras que los adultos recordaban a su vecinos, quienes en este momento perecían bajo la mano opresora de los corruptos; el humo ya se elevaba lo suficientemente alto para ser visto a varios kilómetros -pareciera que no es nuestro destino poder tener un lugar al que llamar hogar- sollozo la mujer mientras miraba por la ventana y recordaba los gratos momentos que durante años vivió junto a su amado y sus hijos en ese lugar.
Varias horas pasaron y la noche ya estaba anunciando su llegada, en el interior del vehículo la familia dormitaba con lágrimas que todavía caían por sus mejillas, cuando se escucho un silbido que resonó en sus cabezas, una melodía tan tétrica que los latidos del corazón se detuvieron por un segundo, y entonces…
…
- ¡Ya basta!- el grito de Joseph resonó en toda la habitación, su cuerpo no podía moverse con libertad, le costaba respirar y el sudor abundaba en su rostro; al abrir los ojos se encontró rodeado de un grupo de personas que, a cierta distancia, tenían sus rostros pálidos y expresaban cierto temor y sorpresa.
-tu sí que sabes cómo causar impacto en las personas amigo mío- la voz de Agror se escucho por todo el lugar, pero no se podía visualizar de donde provenía. Estaba todo oscuro y solo una intensa luz se apoderaba del lugar justamente sobre Joseph, casi cegándolo, el resto estaba sumido en una casi antinatural oscuridad, o así parecía para él, pues en su posición no podía apreciar correctamente su entorno, sus manos estaban atadas junto con sus brazos, piernas, torso y cabeza a la mesa, sentía un inmenso frío en todo su cuerpo pero su pecho extrañamente le ardía, como si brazas rojas estuviesen dentro de un glaciar.
-que carajos es este lugar viejo, oigo tu molesta voz pero no te veo, ven aquí- respondió con mucho esfuerzo, apenas podía articular palabras en su condición, y su garganta dolia al tratar de hablar. La última vez que cerró sus ojos la habitación tenía una hermosa vista de un páramo lleno de animales y personas que convivían pacíficamente, así como la pared montañosa que los rodeaba, todo visible desde el piso más alto de la gran torre del santuario, pero ahora , tenía la impresión de estar en una catacumba, el aire era pesado, húmedo y frío y la única luz visible solo le iluminaba a él, dejando en penumbras a todo lo demás.
-ya relájate muchacho- respondió el señor de la tierra con un tono de euforia -peores cosas te han pasado y ninguna te mato, hasta ahora, y ese era un problema que resolver; Cloud, estado de la operación por favor-
Uno de los individuos que estaba frente a Joseph levantó su rostro y miro hacia la luz que parecía salud del techo del lugar -terminada al 100% señor, sus signos vitales se están estabilizando lentamente al igual que su estado neuronal, pero todavía no entiendo porque hubo un pico tan alto en estos valores hace unos segundos- expreso el hombre que titubeó un poco al hablar, una pantalla levito frente a Cloud y este comenzó a tocarla dando leves visitados hacia Joseph.
Hansel comenzó a desesperarse, le costaba respirar y el no poder moverse libremente lo inquietaban -que me hicieron, Agror, degenerado, suéltenme- trato con todas sus fuerzas de levantarse de la cama, pero simplemente no podía. Las personas a su alrededor comenzaron a asustarse, algunos lo miraron fijamente mientras sus manos se acercaban a sus pechos, como si esperarán un ataque en cualquier momento.
-quieres relajarte por favor, ya suelten al muchacho, dejen que intente ponerse de pie por si solo, y esperemos que valga la pena este trabajo- con temor, Cloud tecleo en la pantalla y se escucho el sonido de grilletes abriéndose, Joseph de inmediato intento levantarse al poder sentir sus articulaciones libres de ataduras. Al intentar sentarse en el costado de la cama todo su cuerpo salto en el aire y termino de pie sobre ella y al instante, las personas que estaban con la guardia alta dejaron salir lanzas de sus guantes amorfos y apuntaron al hombre de pie en la mesa de operaciones, esto lo asustó un poco, y la molestia que estaba sintiendo hace apenas unos segundos, se disipó instantáneamente -wow, que tal si nos relajamos un poco- susurró al sentirse acorralado.
-bueno, supongo que era inevitable- la voz de Agror se vio interrumpida por el sonido de una puerta abriéndose, dejando pasar una gran cantidad de luz a la sala, este último cruzó el umbral y camino hasta donde estaban todos de pie con los nervios de punta -dime Joseph, cual es tu profesión- soltó de inmediato
-¿Qué?-
-cual es tu profesión- repitió Agror.
-¿Estás bromeando cierto? Tu sabes que rayos hago- respondió un tanto molesto, pero a la vez sentía cierta inquietud por la actitud de su amigo hacia él.
-seré directo, si no respondes a mis preguntas, estos caballeros se verán forzados a atravesar te con sus lanzas, así que por favor, dime cuál es tu profesión-
Agror no mentía y podía verse en sus ojos, desde que Joseph lo conoce esta era la primera vez que sentía escalofríos hasta sus huesos al oír su voz -soy periodista, cronista y escritor, me especializo en la recolección y verificación de información, actualmente trabajo contigo- respondió sin de forma lenta y torpe, siempre mirando las filosas lanzas que lo rodeaban..
-¿desde cuando trabajas conmigo?- continuo Agror
-dos meses, nos conocimos en el paso de Rodas- respondió casi inmediatamente, en esta ocasión trato de calmarse, tarea difícil cuando tú pecho arde fuertemente y tu cuerpo tiembla con un frío inexplicable.
-¿Cuál es tu propósito en esta labor actual?-
-la verdad, escudriñar en el pasado y sacar a la luz los secretos que han herido a tantas personas y destruido civilizaciones- ante esta última respuesta, Joseph ya no podía mantenerse de pie más tiempo, sentía que sus huesos se partirían en cualquier momento, justo lo que le faltaba.
Agror se puso de pie frente a él y dejó que apoyará todo su peso sobre su hombro -lamento hacerte pasar por este mal rato amigo, tenía que estar seguro de que seguirás siendo tu; han pasado muchas cosas en muy poco tiempo- sonrió al terminar de hablar, era visible la satisfacción en su rostro.
-claro que sigo siendo yo- trato de elevar su voz, pero el dolor se lo impedía -solo que siento tanto frío, y extrañamente me arde el pecho y mis ganas de romperte la cara son inexplicablemente más grandes de lo normal, podrías por favor decirme qué demonios me está pasando-
Agror le colocó la mano en el pecho al tambaleante Joseph, y una tenue luz verdosa iluminó brotó de su palma -todavía tu cuerpo está asimilando los cambios; curioso, es más rápido de lo normal supongo que en unos cuantos minutos esa sensación desaparecerá y podrás moverte con más facilidad- retiro su mano y comenzó a caminar mientras llevaba su amigo hacia la salida.
-¿A que te refieres con rápido?- Habían muchas preguntas en su cabeza, pero esa fue la que logró salir de su boca
-pues normalmente el proceso tarda de dos a tres meses en estar completo al ciento por ciento, pero contigo solo tardamos tres semanas, y no colapsaste mi una sola vez- respondió de lleno. Joseph sintió que todo a su alrededor se tambaleaba “!tres semanas”, para el trabajo de un cronista, eso era demasiado tiempo, ¿Qué le estuvieron haciendo durante tal periodo de tiempo mientras estaba inconsciente? ¿Qué sucedió en la isla? ¿Atraparon a los criminales responsables de los disturbios?
Empujó con las fuerzas que pudo reunir empujo a quien se supone que lo ayudaba, y como resultado cayó al suelo, para su sorpresa Agror termino a cinco metros de distancia, siendo detenido por una pared de roca maciza, acto seguido Joseph Hansel se vio rodeado nuevamente por los guardias que siempre permanecieron alerta cerca de ellos dispuestos a atacar en cualquier momento , hasta que Agror se levantó y se sacudió el polvo de sus blancas vestiduras.
-eso si no me lo esperaba, pero me lo merecía, supongo- fue su único comentario mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro -no se espanten muchachos, no sé cómo pueden pensar que mi vida está en riesgo por un simple empujón -mientras bromeaba, Joseph seguía sin poder creer lo que ocurría “¿Yo hice eso?” su confusión seguía creciendo a cada momento y no obtenía respuestas de ninguna persona, esta situación le resultaba frustrante, hasta que unas palabras cortaron sus ideas -ya no eres tan debilucho, supongo que ahora podrás hacer tú trabajo sin problemas muchacho-
Levantó la mirada hacia Agror que lo miraba a los ojo con una sonrisa de oreja a oreja , y comenzó a caminar por un largo pasillo que estaba a su costado, sin siquiera pensarlo Joseph le siguió. Tras unos segundos de silencio llegaron hasta una puerta de metal de 25 CM de espesor que comenzó a moverse hacia un costado, dejando ver un cajón de metal, un elevador de carga -supongo que ahora si responderás a mis preguntas-
-tu sarcasmo es, sin duda alguna, la mejor parte de ti amigo mío- respondió mientras ingresaba al elevador. No tenía tablero de control, solo una palanca de la que tiro al ver a Joseph ingresar -¿que me hiciste?- disparó su pregunta de forma tajante y molesta, más sin embargo la respuesta que recibió no fue igual de grosera.
-tengo ojos y oídos en todas partes amigo mío, se que trataste de ganar tiempo para que la chica huyera del callejón e informará sobre los extranjeros que pretendían derrocar a Tongo, y también se que te quedaste atrás en los túneles, y como resultado terminaste golpeado y dopado con sustancias que hubiesen matado a cualquier persona en tan solo minutos, además de eso estoy al tanto de que se ha corrido la voz en el bajo mundo de que eres mi aprendiz, y eso te pone como objetivo de un montón de gente molesta y maliciosa; organizaciones criminales ya deben de tenerte entre su lista de objetivos justo en este momento, y gente poderosa seguro le puso precio a tu cabeza- su voz se puso más pesada, como si le costase hablar -así que tome la decisión de realizarte un proceso que yo mismo he prohibido hace 100 años; alguna vez llegaste a oír sobre la operación re-creación ?
Le tomo solo unos segundos buscar dentro de la vasta biblioteca dentro de su cabeza, a pesar de las molestias que sentía, no le fue difícil concentrarse lo suficiente como para recordar haber leído hace años sobre el peligroso proceso del que acaba de despertar, sin su consentimiento. Esta operación había sido llevada acabo en una gran cantidad de sujetos con el propósito de crear el ejército perfecto y derrocar a los 5 señores, pero muchos de ellos murieron en el proceso y los que sobrevivieron perdieron la cordura. Durante 200 años se levantaron dictadores y terroristas que se adueñaron de diferentes regiones del mundo y ocasionando una situación caótica de la que sólo Agror y el señor del cielo Ho-Jan se hicieron cargo, el resto se desentendió de ello.
-estas enfermó ¡Pude haber muerto!- ciertamente podía sentir como el dolor en su pecho se iba, pero su rabia parecía aumentar con cada palabra que salía de la boca de Agror -¡o peor, pude haber matado a gente inocente-
El señor de la tierra volteo y miro sus enfadados ojos para luego soltar una carcajada -es irónico, hace tres meses el morir era sin duda el deseo más grande en tu corazón mientras que asesinar personas se convertía en tu himno, pero ahora ¿eso te ocasiona molestia? Que habrás visto en este tiempo que te hizo cambiar de idea- ante tal argumento, Joseph se paralizó un momento antes de responder.
-sabes que mi misión es mostrarle al mundo la verdad sobre ustedes, los señores, ese fue el trabajo que me encomendarse para seguir caminando por está tierra, pero parece que después de tanto tiempo no me he ganado el saber más de lo que tú sabes, incluso me privaste de mi conciencia durante tres semanas y sigues sin darme información-
La sonrisa de Agror disminuyó un poco, y después de unos minutos de silencio las luces del elevador disminuyeron en su intensidad -tienes razón, en cierto modo. La verdad es que la misión que te otorgue es más compleja de lo que crees, y necesitas rodearte de oscuridad para poder encontrarla- Las luces se apagaron, Joseph se conmocionó un poco y trato desesperadamente de encontrar algo que le hiciera diferenciar arriba de abajo, izquierda de derecha y delante de atrás.
Sus manos tocaron la superficie de la pared del elevador “sigo aquí, no he muerto” pensó, pero luego se dio cuenta de un detalle que obvio por un tiempo, el aparato parecía estar detenido; repaso en su mente pero nunca sintió movimiento alguno luego de que Agror tirará de la palanca.
Trato de escuchar los rieles, los contrapesos o algo que le indicara si estaban en movimiento, ni siquiera el tirón que da en el estomago provocado por la fuerza vertical se podía sentir -esto es una locura- soltó con un rastro de miedo en su voz, y pudo escuchar el eco de la cabina, definitivamente seguían allí aunque la sobrenatural falta de luz le hiciera pensar los contrario. Respiró profundo y trato de calmarse.
-descuida, ya estamos cerca del fondo. Una vez allí te aseguro que te dire lo que necesitas saber, hasta donde puedas enteneder- La voz de su no tan estimado camarada le dio un poco más de tranquilidad, pero el saber que estaban descendiendo lo lleno de ciertas dudas, ¿exactamente a dónde lo lleva? Luego de unos casi interminables 5 minutos, pudo escuchar claramente como un golpeteo metálico anunciaba la apertura de la puerta, ya habían llegado “al fondo”.
Al abrirse, cientos de estrellas pudieron verse claramente invadiendo la oscuridad que había frente a sus ojos, pero estás no titilaba; sus tamaños diferían completamente y eran incontables, justo en el centro se erigía una enorme columna en espiral que parecía un torbellino de polvo y en su centro una esfera violeta era el centro de esa galaxia. Agror salió del elevador y camino hacia la columna de polvo, por un segundo su figura tomó cierto aire celestial, y extendió su mano para pedirle que saliera del elevador. Con la incertidumbre de si podría caminar ante tantas estrellas puso un pie fuera del elevador y bajo sus pies seguía un piso sólido que recibía cada paso, mientras seguía presa de su asombro, no pudo evitar reírse.
-¿Qué lugar es este?- pregunto el escritor.
-seguimos en nuestro planeta muchacho, si es esa tu duda- respondió dándose la vuelta y poniéndose nuevamente en marcha -solo que estamos debajo de la tierra, a cientos de metros-
-pero no sentí que esa cosa, el elevador, se pusiera en marcha, y esas cosas que parecen estrellas…-
-Gemas sin refinar amigo mío, está caverna es quizás la más grande de las 4, y la caja metálica que nos trajo hasta acá tiene gemas gravitatorias, mientras esa cosa descendía violentamente tu y yo estábamos bajo un campo de gravedad totalmente distinto- llegó hacia la columna de polvo y posó su mano en ella, está comenzó a cambiar de colores de forma aleatoria, y de pronto en todo el lugar se pudo ver como una imagen aparecía de la flotando, una esfera colorida enorme se apoderó del lugar, y junto a ella apareció otra de tono azulado -soy un hombre de palabra, entiende que no puedo decirte todo lo que ha pasado de una vez ni de manera resumida, no podrías comprenderlo, lamento que tuvieras que pasar por tanto antes de este momento; para comenzar puedes preguntar lo que quieras-
Las molestias físicas de Joseph desaparecieron en un instante casi milagrosamente, había estado esperando este momento y debía de aprovecharlo, desde que conoció al señor de la tierra este siempre fue honesto en todo lo que dijo, así que la veracidad de sus palabras carecía de dudas, pero también lo conocía lo suficiente como para saber que sería poco lo que aquí le dijese antes de tener que volver a esperar, por lo que debía hacer las preguntas correctas.
Tras pensar por un momento se percató de que no estaban en un restaurante tomando y comiendo, tal como haría cualquier otra persona durante una entrevista, así planteo su primera pregunta -¿que es este lugar?-
-pocas personas conocen este lugar, y menos aún han podido ver lo que tú verás, todas estas son gemas en su estado mas puro iguales a las que se extraen y refinan en la superficie, al estar en su forma pura reaccionan de forma distinta a mi energía, permitiéndome proyectar imágenes en mi cabeza, recuerdos o pensamientos a mi voluntad. No estoy seguro de que tan profundo se extiende este lugar, pero sé cubre toda la superficie de la isla y varios kilómetros más por debajo del mar, esta es la sala principal y yo la bautice como El Teatro Estelar-
Joseph siguió visualizando las esferas que flotaban frente a ellos, y efectivamente no podía tocarlas, solo eran una proyección, pero al estar más cerca se percató de que habían ciertas figuras en la esfera que reconocía, y le tomo solo unos segundos saber dónde las había visto anteriormente -este de aquí, es el país de la guerra ¿cierto?, Y esto es la selva de Génesis, y… valgame, ¡este es nuestro planeta!- su asombro no terminaba, y recordó las palabras de Agror de que si le contase todo no podría entender nada, y pudo comprobar que era cierto, este último asintió para confirmar que se trataba del mismo planeta que habitaban -no veo a isla de jade, tampoco el arrecife de coral o…- un pensamiento paso por su cabeza, miro hacia la otra esfera que flotaba junto a la tierra, era más pequeña sin duda alguna, pero su posición era la misma que ocupaba otro cuerpo celeste en la actualidad -este es el planeta, pero en el pasado, ¿no es así?-
Agror cerró los ojos por un segundo, la proyección del planeta comenzó a girar a gran velocidad, y la luna hizo lo mismo alrededor de ella a tal velocidad que dibujo un anillo a su alrededor, el señor de la tierra respiro profundamente, y al exhalar las esferas se fueron deteniendo gradualmente; al abrir los ojos, se podía ver un gran anillo de rocas orbitando alrededor del planeta mientras una media luna mantenía su distancia de este, de igual forma el color azul del agua se había desplazado hacia varios lugares y nuevas extensiones de tierra aparecían en los continentes.
-lo que viste era el planeta, antes de que apareciésemos los señores, hace 4 mil años en el pasado. ciertamente no se ve mejor de lo que era, pero muchas veces las apariencias engañan; pon mucha atención a lo que estoy a punto de contarte muchacho-