-no seas mentiroso Joseph, no creo que tu padre sea un hombre tan cruel-
-pues lo es, mi madre se casó con él por obligación, fue la más fiel y honesta de sus esposas y sin embargo la humillaba cada vez que podía a pesar de que sin ella, quizás él no tendría la fama que tiene hoy en día-
-sin ella, tu no serías el hombre que eres hoy en día, eso es lo único importante, lo demás son solo problemas familiares, si yo hubiese tenido a mi padre trataría de entenderlo más, después de todo, solo puedes tener uno-
El camino se hacía cada vez más corto, pero sabía que cuando llegásemos la conversación continuaría, ella tenía razón pues los niños tenían derecho de conocer a su abuelo, pero simplemente me negaba a verlo, no podía olvidar todo lo que me hizo vivir, las comparaciones con mis hermanos, las exigencias por ser m*****o de esa familia, el desprecio tras cada error cometido.
Cuando la calle roja se presentó frente a nosotros los niños regresaron a dónde estábamos rápidamente -papi, ¿podemos ir donde los Mariño? Todavía el sol no se pone y la señora Lili nos dijo que hoy daría a luz Susana- grito emocionada la niña
-sí, nos dijiste que podríamos ir a ver a los cachorritos y traer uno a casa- afirmo el varón.
Prometerles algo a ellos era como predecir el futuro, si no cumplía mi palabra una catástrofe se desataba, quedaría como mentiroso y lo recordarían todos los días en voz alta a tal punto de ignorar mis palabras; era muy difícil decirles que no -primero hay que llevar las compras a casa y luego podemos ir mientras su mamá prepara la cena- les contesté con toda la autoridad que un padre puede tener hacia sus hijos pequeños, resistiendo esa mirada suplicante en sus ojos que es sin duda mi más grande debilidad
-por favor, solo está al final de la calle roja, quizás ya dio a luz y nunca hemos visto un leogato cachorro, por favor papa- el niño era muy perspicaz a la hora de negociar
-su padre dijo que no, así que no insistan más, luego podremos ir a ver a la señora Mariño y podríamos llevarle unos pastelillos y algo de té para compartir, estoy segura de que a su padre no le importará dejar de escribir una noche, no creo que el periódico se vea tan mal en la mañana sin su columna, ¿cierto cariño?-
Si había alguien que se desvivía por ellos más que yo, sin duda era Lilit quien siempre encontraba una forma de convencerme de que no fuera tan duro con ellos, pero esa vez, debí ser más estricto y respaldar mi decisión, la columna no valía tanto. Llegué a casa y coloque las compras sobre la mesa de la cocina, subí a mi estudio dónde estaban mis documentos y mi máquina de escribir, un mecanismo novedoso que el periódico para el que trabajaba me facilito con el propósito de poder trabajar desde casa y estar con mi familia, allí pasaba muchas horas del día y solo salía cuando ellos me lo pedían, sabían lo importante que era mi trabajo para mí, y mi jefe sabía lo importante que es mi familia para mí, y nunca uno de ellos me alejaba del otro sin un buen motivo.
Pase las siguientes 2 horas escribiendo hasta que escuche un alboroto en la calle. Al asomarme no fue difícil descubrir de dónde venía, era la milicia del gobernador, jinetes que escoltaban varias carretas vacías y solo estaban aquí para llenarlas. La calle roja era estaba llena de casas que le pertenecían a agricultores dueños de las tierras y comerciantes que colocaron tiendas o pequeñas boutiques para que los primeros no se vieran en la necesidad de viajar largas horas a comprar lo que necesitaran, solo unos pocos como nosotros habíamos decidido mudarnos aquí por puro placer a esta área tan tranquila y pacífica, pero desde que el gobierno y su ejército comenzaron una campaña contra la gente de la montaña occidental para obtener recursos y minerales han venido más seguido.
En muchas ocasiones denuncie este abuso por medio de mis columnas, el periódico al que le trabajo circula por todo el continente e incluso se puede ver en las ciudades de algunos señores, pero el gobernador ha negado todo, nos ha tratado de censurar imponiendo ridículas multas y me ha acusado en varias oportunidades de difamar su imagen o de tratar de opacar los grandes logros de la gestión de su familia durante años en esta alejada región del señorío de la tierra, desgraciado cínico, pronto caería con todo lo que tengo para contar y mostrar.
Volví a mi mesa para seguir escribiendo, tenía una gran cantidad de documentos que ordenar para enviarlos al periódicos pero el sonido de un golpe seco me interrumpió; provenía del piso inferior, y gritos de furia se escucharon tras de si -¡Joseph Hansel, está bajo arresto por traición, espionaje y difamación contra nuestro amado gobernador!- los desgraciados comenzaron a tomar las cosas de valor de mi casa desde que entraron, candelabros, cubiertos, platos, vasos, inclusive las fotografías fueron tomadas por esos vagos, pues les pareció que estaban enmarcados en una buena madera.
-¿Qué creen que están haciendo?- dije desde lo alto de las escaleras -No pueden venir a mi casa y entrar de esa forma a robar todo lo que pueden ver, ¿acaso el gobernador les redujo el sueldo que se ven en la penosa necesidad de saquear para mantener sus barrigas llenas?- uno de los soldados trato de someterme, pero con un garrote le golpee la cabeza haciéndolo caer hasta el pie de las escaleras -más les vale que se retiren, la gente de este lugar no acepta abusos de criminales como ustedes-
El capitán sonrió y respondió de forma muy tranquila mientras jugueteaba con su guante amorfo -eso ya lo sabemos señor Hansel, este lugar está lleno de traidores que no lo piensan dos veces para albergar a un criminal cómo usted, por eso, en nombre del gobernador de esta gran provincia todos están bajo arresto y sus pertenencias, así como terrenos y demás bienes serán decomisados, lo que se resistan serán ejecutado- al terminar de pronunciar estas palabras un frío recorrió mi columna, fue entonces cuando note los gritos que venían del exterior -arresten al señor Hansel- dijo el capitán a sus hombres, quienes con furia se abalanzaron sobre mí. Lance el garrote y que corrí de vuelta a mi estudio, cerré la puerta y tire el librero de junto para obstruirla, tomé los documentos que tenía sobre mi escritorio y salí por la ventana, camine por el tejado del pórtico y me tire sobre los arbustos.
-¡está allí afuera!- grito uno de los soldados al verme, así que corrí y golpeando las piernas de uno de los raptores que tiran las carretas carreta cause un pequeño alboroto, dándome tiempo para escapar. Para cuándo levanté la mirada fue que me di cuenta; mis vecinos estaban siendo sacados de sus casas a la fuerza y asesinados, las carreras solo eran para cargar los bienes robados -los niños, Lilit- la casa de la señora Mariño estaba al final, debía llegar antes que ellos, debía ver que estuviesen bien.
…
Mientras Hansel estaba encerrado en el baúl, la amazona Jefe había salido del túnel junto a su escolta, y la salida del túnel daba directamente a una bahía dónde unos botes esperaban, el barco se podía ver a unos 50 metros de distancia -dense prisa, suban eso y comiencen a remar, Flower ya debe estar esperando-
-¿no esperaremos a la señorita Débora?-
-Si la operación tiene éxito, ella podrá llegar triunfante a la mansión Von Schmitt, sino entonces esa isla será su tumba, dense prisa- dijo al tiempo que dejó el baúl en el piso de uno de los botes para abordarlo, pero antes de siquiera dejar de pisar tierra una escena espeluznante se vislumbró en medio del agua; cuatro tentáculos gigantescos envolvieron la nave y la hundieron en un abrir y cerrar de ojos, apenas se pudieron ver a unas cuantas personas tratar de nadar hasta la isla, pero su esfuerzo sería vano
-¡mierda, rápido suban a los botes y ayuden a los sobrevivientes!- gritó uno de los guardias
-¡alto, estúpidos! que no piensan, la corriente entre estás islas es muy fuerte, ese barco se mantenía allí estacionado por un ancla especial fabricada en la ciudad de las luces, si alguien salto antes de que la nave se hundiera es más que seguro que ya la corriente lo arrastro lejos y a lo profundo entre las rocas, abajen todo de allí y comiencen a subir hasta la base en la isla-
Todos se paralizaron por un momento, olvidaron que el motivo del que estás islas estén deshabitadas es por las altas paredes verticales que la rodean, así como las fuertes corrientes y gigantescas rocas que rozan la superficie del agua, ya haber encontraron una ruta segura entre tantos peligros es una hazaña incomparable, pues pocos se habían atrevido a explorar esas aguas y casi todos se encontraban ahora bajo en agua convertidos en esqueletos, pero la familia Von Schmitt lo logro, y a su vez crearon un muelle seguro oculto de la furia de esas aguas. Ahora, el muelle había sido atacado y la nave de escape fue hundida por una criatura marina, ahora estaba en manos de la jefa decidir qué harían a continuación, y las opciones eran limitadas.
La amazona no se veía muy contenta, este era un giro inesperado, lo único rescatable era que Agror estaba aquí mientras que sus fuerzas llevaban a cabo la operación en la isla principal, si todo salía bien tomarían el control de ese lugar y el señor de la tierra no podía hacer nada para evitarlo, pero no debían dejar rastro alguno y su vía de escape se había esfumado de una forma muy inusual *no sabía que vivían criaturas marinas en esa zona, las corrientes aquí son muy fuertes, y más para animales de semejante tamaño* -debemos darnos prisa y pedir otra nave, este encontrar nuestra base en este lugar no es tarea fácil , aunque sea un señor- dijo tomando nuevamente el pesado baúl donde Joseph estaba inconsciente, y dirigiéndose a unas escaleras esculpidas directamente en la pared de piedra en forma de zigzag, no tenían barandas, y habían nidos en algunos escalones en la zona más alta.
Al llegar a la cima había un camino estrecho por medio de una arboleda donde se podían escuchar el sonido de distintos animales nocturnos, pero nadie se inmuto ante tal circunstancia, pues si algo trataba de atacarlos ellos fácilmente podrían acabarlo. Caminaron apenas por unos minutos y llegaron a una inmensa choza cuyo techo estaba cubierto por maleza y un árbol enorme en el que Vivian varias aves marinas y mangolines, unas criaturas de unos 30 cm de alto que tenían grandes ojos y mucho pelo, eran de color ceniza y comían fruta e insectos, normalmente merodeaban en la casa pero cuando sentían la presencia de la amazona o de Flower subían deprisa hasta la parte más alta del árbol.
-las criaturas más inteligentes que hay en esta isla, reconocen la fuerza del jefe y se alejan corriendo- dijo un soldado entre risas. Entraron a la choza y estaba muy bien acomodada, varias gemas de luces se encendieron tan solo al abrir la puerta y dejaron ver un cuarto grande donde habían unos muebles y mesas bien acomodados, en un rincón estaban variar repisas y dispensas con comida envasada en frascos de vidrio y carne seca, así como gasas y equipos de primeros auxilio, píldoras hilos y agujas para sutura, al fono habían dos puertas, una daba a un baño lo suficientemente grande para 4 personas y la otra era la única habitación del lugar. La amazona fue directamente a la habitación –no me molesten si no pasa nada importante, divídanse y vigilen el perímetro- fueron sus órdenes.
La habitación tenía una sola cama y un escritorio dispuesto junto a la ventana, así como una repisa llena de libros y documentos; coloco el baúl junto a la cama y se dio vuelta, frente a la entrada colgaba el cuadro de una mujer joven, de unos 17años de piel blanca, ojos color escarlata y el cabello azul, portaba un vestido acampanado de hombreras anchas y un cuello alto, portaba un sombrero con plumas y un collar de perlas con una gema de jade que resaltaba completamente –señorita, sé que no le va a gustar pero es lo único que queda por hacer, no debo estar aquí cuando la isla caiga en sus manos, debo estar a su lado- al terminar de hablar, movió el cuadro para dejar ver un jade del tamaño de una palma. Colocando su mano sobre ella, esta comenzó a emitir una luz brillante y a parpadear, luego volvió a colocar el cuadro en su lugar y se dispuso a ver por la ventana –ahora solo toca esperar por usted señorita- dijo mientras vislumbraba una columna de humo que ascendía al cielo desde lejos, como si un gran fuego estuviese consumiendo la tierra.
…
El escuadrón de recolección está disperso por toda la isla, tenían aretes con gemas de color rojo brillante y un arete colgando del labio de color rojo, cuando hablaban el arete del labio cambiaba a color verde y cuando recibían un mensaje en directo lo hacia el de la oreja, de esta manera mantenían una comunicación constante entre los diferentes pelotones que estaban dispersos entre la isla.
-equipo azul, llegamos a la zona noreste de la isa, varias de las granjas se están quemando junto a sus dueños y la siembra, necesitaremos ayuda de los auto-aqua para calmar el fuego-
-aquí equipo rojo, la planta de refinación de gemas está totalmente destruida, todavía hay trabajadores bajo los escombro, pare que fue una explosión de la caldera y los sistemas de tuberías-
-aquí equipo dorado, teneos distintas revueltas en el centro de la ciudad, la gente está molesta por el cierre del terminal, debemos armas un perímetro-
-hay saqueos en la zona del centro y la zona hotelera señor, por favor ayúdennos-
Sami se encontraba con el equipo que asaltaría el restaurante donde ella y Joseph estaban cautivos, quizás allí encontrarían evidencia que los lleve a conocer más de los planes de esos mercenarios asesinos. Cuando entraron el lugar estaba vacío, no había nadie en la cocina ni mucho menos en la oficina del gerente –esta es extraño, este lugar siempre está a reventar en la noche- dijo uno de los recolectores, el equipo estaba conformado solo por 5 personas, incluyendo a Sami, pues la prioridad estaba en controlar la situación caótica en toda la isla.
-¿estas segura de que este es el lugar chica nueva?- comento uno cazador de unos 35 años, capitán de esta operación
-fue a mí a quine secuestraron señor, le aseguro que ningún detalle de esto lo olvidaría, la puerta al sótano se encuentra por acá, síganme- dijo la chica, quien luego se puso en marcha y se dirigió a la puerta que dirigía al sótano, solo que esta vez algo le decía que no debían entrar *seguro es un poco de miedo, pero necesitamos detener esto lo más pronto posible* se dijo a sí misma.
Estando frente al umbral, no pudo seguir moviendo ni un solo músculo, como si una fuerza externa la estuviese deteniendo –abre la puerta novata, no tenemos toda la noche- dijo el capitán que se estaba impacientando.
-si señor- respondió sami automáticamente, pero aun así no podía dirigir su mano hacia la puerta *¿Por qué no puedo moverme?* -quítate novata- una compañera la empujo y abrió la puerta, reviso el interior y bajo por los escalones, mientras los demás miraban a Sami de forma despectiva, la chica trato de salir del trance mi de dirigió a los escalones, pero cuando miro hacia abajo noto varias luces rojas que aparecieron en la oscuridad, ese mal presentimiento comenzó a tomar fuerza en su interior -¡SALGAN DE ALLI AHO..!- pero no termino la oración cuando una llamarada subió por el hueco de la escalera, empujando el aire hacia arriba y ocasionando que el piso superior y el techo colapsaran mientras las mesas, sillas y demás objetos del local se prendieran en fuego, la chica salió volando por los aires pero no sintió en ningún momento el esperado impacto contra el suelo o alguna superficie rígida *¿por cuánto tiempo seguiré volando en el aire?* se preguntó hasta que abrió los ojos y vio a un hombre que la llevaba entre sus brazos, pero tenía dos pares de ojos, un cuerno que sobresalía de su frente y dientes afilados como colmillos, así como la piel de color cobrizo y otro par de brazos extendidos.
-no te asustes por favor, trate de detenerte para que no entraran pero no pensé que tus compañeros fuesen a entrar a la fuerza, no tuve otra que mostrarme para salvarte-
-¿de dónde saliste? ¿Quién eres?- a la chica le costó mucho emular las palabras, pues el shock todavía era muy fuerte.
-el señor Agror me pidió que te cuidara, pero no puedo mantener esta forma por mucho tiempo- al decir esto, aterrizaron a unas cuadras de allí –deberías dirigirte a la oficina del jefe tribal, hay caos en toda la ciudad bahía y tanto cazadores como recolectores se están dispersando mucho, en mi opinión deberían replegarse todos hacia el cuartel, el jefe esta solo- tras decir esto el sujeto comenzó a brillar y desapareció.
-¿A dónde se fue?- las preguntas no dejaron de dar vueltas en la cabeza de Sami, pero algo quedo muy claro y es que todos los efectivos del cuerpo de seguridad estaban dispersándose por la isla, y eso dejaba totalmente desprotegido al jefe tribal, si algo malo le ocurría todos llegarían muy tarde. Ya no había nada que pudiera hacer aquí, si había algo en ese lugar que pudiese ayudarles la explosión lo había consumido junto a sus compañeros. Comenzó a corren en dirección de la oficina del jefe tribal, y presionando la gema en su odio dio un claro mensaje a sus compañeros –atención a todos los miembros de seguridad de la isla, el jefe está en peligro, reagrúpense lo más rápido posible en la sede, repito, el jefe está en peligro- *solo espero que no sea tarde*