Takál estaba pasándola muy mal esa noche, primero se encontró con otro campamento vacío, repleto de botines que ningún bandido olvidaría, luego resulta que hay documentos perdidos en la sede de los recolectores, y ahora hay disturbios por todas partes en la bahía. El señor de la tierra solicito que se prohibiera abandonar la isla temporalmente, y la terminal fuese cerrada, pero esto causo que aparecieran varios grupos de personas quejándose a las afueras de las instalaciones portuarias, y también de la sede del jefe tribal.
-exigimos una explicación, tengo una reunión de negocios muy importante en ciudad arcoíris en tres semanas y si no abordo ese barco hoy perderé miles de créditos-
-mi madre está esperándome en el puerto, vino a visitarnos desde la atalaya, esta sola y no conoce a nadie allí, por favor ayúdenme-
-mis hermanos tienen tres días trabajando en una nueva embarcación y yo les llevo comida y ropa, deben estar muertos de hambre-
-vamos cariño, ayúdame a salir de aquí, mi vida peligra en esta isla, te compensare conozco muchos trucos para ganar en el casino de la isla-
Cientos de quejas como esta estaba llegando sin parar a las oficinas del jefe tribal, y los miembros del cuerpo de cazadores tuvieron que asignar un pelotón para custodiar a los funcionarios de atención.
-por favor, tengan paciencia, los cazadores están tras la pista de unos criminales muy peligrosos, esto solo es por precaución, en cualquier momento las actividades en la terminal serán reactivadas, el mismísimo señor de la tierra está ayudando a controlar la situación-
Ciertamente no tenía idea de que otra cosa decir, el jefe tribal estaba en su oficina pensando en que hacer pero no poda seguir esperando recibir instrucciones, la gente se estaba inquietando y temía que la situación comenzara con saqueo y demás disturbios; aunque estaban entrenados para usar fuerza letal en cualquier momento, era lo último que deseaba hacer, necesitaba reunirse con el jefe lo antes posible, pero como si un ser místico oyera sus pensamientos, cazador se le acerco apresuradamente –comandante Takál, el Jefe tribal solicita su presencia en su despacho urgentemente-
Sin mediar palabras, el joven camino lo más rápido que pudo hasta un largo pasillo, donde su ansiedad se apodero de él haciéndolo correr lo más rápido posible al despacho del jefe tribal. Al llegar a la puerta trato de tranquilizarse un poco, respiro hondo y abrió la puerta, allí estaba el jefe sentado en su escritorio con unos documentos dispuestos en sus manos y otros más regados en frente, sentada se encontraba una joven que rápidamente identificó como m*****o de la oficina de recolectores, pero sus ropas estaban sucias y se veía agitada y agotada –señor, permiso para hablar con usted-
-comandante, por favor, pase, esta es la señorita sami, nos trajo documentos que usted debe ver de inmediato- al decir eso, dejo los otros papeles sobre el escritorio y se puso de pie, tomo un vaso de cristal y se sirvió una bebida de su dispensa personal de licores, era de color café oscuro y el olor era lo suficientemente fuerte como para sentirlo hasta la puerta de su oficina. Observando los papeles, Takál pudo observar un mapa de la isla, no solo detallaba la ciudad de jade, sino también los diversos poblados agrícolas y mineros de la isla, el bosque sangriento, las praderas, la montaña PI WA, todo estaba allí, era como ver todo desde el aire; rápidamente distinguió varios puntos rojos en el mapa y otros verdes, no le tomo mucho ver que esos puntos rojos estaban sobre algunas fábricas e instalaciones importantes para la producción dentro de la isla, y algunos de esos verdes estaban en las ubicaciones de los distintos campamentos que habían sido encontrados -¡¿Qué significa todo estos?- volteo a ver a la mujer esperando encontrar respuestas, pero ella todavía estaba agitada, así que volvió a ver los documentos en la mesa, en varios habían instrucciones para la activación de piedras de fuego, otros parecían ser registros de inventarios, inclusive se podía ver una carta escrita con letra elegante y refinada; en ella solo dos palabras agitaron su corazón “Von Schmitt”.
-después de 400 años, nuestro pueblo jamás olvidara ese nombre, es normal que sientas terror viniendo de ello- la voz del jefe se tornó siniestra y pesada, Takál nunca había imaginado un panorama tan siniestro como este –reúne a todos los cazadores, algunos de esos puntos siguen activos en este momento, si mis sospechas son ciertas, irán a atacarlos esta noche, lleva a todos los que estén activos, incluso a los recolectores, no pierdas más tiempo-
-pero señor, usted también es un blanco, si llevo a todos conmigo su vida estará en peligro- esta era una situación muy incómoda para Takál, el número de cazadores y de recolectores dentro de la isla es muy bajo en comparación a la población, esto se debe a los exigentes requisitos y muy duros entrenamientos a los que son sometidos para hacer de esta una fuerza incorruptible y peligrosa para cualquier criminal.
-señorita…- el jefe tribal se quitó un collar que tenía oculto bajo su ropa, era un colmillo de serpiente marina, lo arrojo a la chica que se puso de pie un tanto nerviosa –escucho mis órdenes, diríjase a la oficina de los recolectores e informe sobre esto, con ese colmillo demostrara que soy yo quien le ha dado autoridad, luego de que esto termine le agradeceré como es debido su servicio, ahora déjenos solos a mí y al comandante-
-enseguida señor- dijo la joven un poco asustada, quien salió a toda prisa de la oficina. Al cerrar la puerta, Takál camino hacia el jefe, y de pie junto a él dijo todo lo que tenía guardado dentro de si –padre, por favor, no puedes poner tu vida en peligro de esta forma, si de verdad eres uno de sus objetivos debes irte de aquí, mis cazadores y yo podemos evitar que lleven a cabo su plan pero no puedo protegerte mientras lo hago-
La mirada del jefe volvió fría, y volteado a ver a Takál hablo en un tono que volvió el ambiente muy pesado –si alguien es consciente del peligro que representan los Von Schmitt, soy yo muchacho, no vengas a hablarme como si no supiera a lo que nos enfrentamos- volvió una vez más a la licorera, pero esta vez empujo el estante hacia un lado, revelando un escondite donde colgaban varias hachas de acero del tipo Tomahawk, unas pipas de maderas adornadas con plumas al igual que un collar echo de huesos que descendía hasta la parte superior del abdomen, protectores de brazos que parecían ser también fabricados con huesos y estaban bellamente adorados con líneas en zigzag y plumas blancas y multicolores, y un penacho con plumas negras y rojas, tan largo que parecía llegar hasta el piso.
–nuestro antepasado, el gran jefe Shiki, no fue elegido para liderar a nuestro pueblo por ser un cobarde, el conocía las raíces de nuestra gente, sus costumbres y tradiciones, y también amaba la tecnología, el progreso nunca le asusto pero sabía que alguien debía evitar que el progreso destruyera la tierra que nos bendice con sus frutos, de nada sirve protegerme si nuestro pueblo desaparece, estamos aquí para resguardar un legado, para proteger a la isla y a los que aquí habitan; si eso no es suficiente motivo para irte a hacer lo que es necesario, entonces seré yo el ultimo jefe de nuestra tribu muchacho-
Cada palabra dicha fue un cuchillo en su corazón, el miedo lo había invadido y logró nublar su juicio al punto de olvidar su deber como cazador y m*****o de la tribu, resguardar la isla no se trataba solo de proteger la fauna y flora, sino a la mismísima gente y su cultura –mis disculpas jefe, deje que mis emociones nublaran mi juicio-
-no puedo culparte, yo también esto aterrado- tomo del estante un par de anillos que tenían incrustadas tres gemas, una grande en el centro de color azul y otras dos a sus lados, una roja y una verde –espero que no necesites usarlas muchacho, pero es mejor prevenir que lamentar-
Al tomar los anillos Takál no pudo evitar agitarse –pero señor, padre, estas reliquias…-
-No protegerán a nadie guardadas aquí, y si esos idiotas creen poder matarme les mostrare lo equivocados que están, ahora ve, cada segundo que perdemos aquí es una victoria para ellos-
Sin decir nada más, Takál se puso los anillos, uno en el dedo anular de cada mano, y salió de la oficina del jefe, quien volvió a servirse otro vaso de licor –si resulta que esta noche me toca morir, les mostraste porque nuestra gente se ganó gobernar esta isla jefe, nadie nos regaló la libertad que tenemos, tuvimos que pagarla con mucha sangre-
Ya fuera de la oficina, Takál cumplió con su deber como comandante, llamo a sus hombres y emitió una orden, se crearon varios escuadrones y subiendo en varios auto-carros pudieron escuchar la voz de su comandante –fuimos escogidos para proteger y vigilar este lugar, nadie en esta isla deberá temer mientras nosotros respiremos, estamos aquí para cazar a desgraciados como ellos, ninguno de ustedes es presa, así que vallas y tengan una buena casería hermanas y hermanos, hagan sentir orgullosos a nuestros ancestros-
…
Cuanto más tiempo caminaba por el frio piso de los túneles, mas incomodo se sentía con la situación –ninguna maquinaria puede realizar un trabajo como este, y si existiese alguna, no creo que sea nada barata- se decía el señor de la tierra a sí mismo. El piso era totalmente recto, sin baches o algún desnivel, y como si eso fuera poco, habían varias gemas de luz esparcidas a cierta distancia, todo para la comodidad de quienes transitaban por allí –y aunque fuera barato, no podría hacerse en unos meses, Tongo ha sido muy descuidado, y yo también-
Justo al final encontró una cueva vertical que permitía la entrada de la luz de la luna, podían verse fácilmente las estrellas del cielo y las nubes flotando. El lugar dibujaba un perfecto cilindro de unos 130 metros de diámetro y en la parte inferior poda verse una laguna con agua cristalina que parecía descender por las paredes como hilos delgados, el musgo y varios nidos podían verse por toda la pared, y una carretera bordeaba completamente este paisaje, descendiendo en forma de espiral hasta unos depósitos y lo que parecían ser unos astilleros, desde donde podía ver, solo había una cosa extraña, habían unos 30 o 40 barcos acomodados allí, peor el agua estaba a unos 5 metros por debajo de ellos, en la laguna, -¿cómo rayos llegaron hasta allí? Y aunque los hubiese fabricado en este lugar, como se supone que saldrán, no veo ninguna apertura en la laguna ni en ninguna parte de la pared-
Agror había vuelto a su forma humana, pero no tenía una visión clara desde donde estaba, debía seguir descendiendo aún más si quería llegar a ese puerto. Sobre su cabeza se encontró con un nido de garceras, unas aves de plumaje amarillo con pico en forma de hoz y ojos claros, en sus patas tienen garras afiladas y son capaces de volar a grandes alturas, Agror emitió un leve silbido y el ave respondió con un sonido muy parecido, lo miro por unos segundos y antes de posarse sobre su brazo extendido.
Mirando al ave siguió emitiendo algunos silbidos más, que el ave parecía responderle, y sus dientes nuevamente salieron de su mandíbula emulando la forma del escarabajo –lamento interrumpir tu sueño amiga, pero necesito tu ayuda-
-pues espero que sea importante señor, apenas he atrapado dos peces hoy y debo reservar mis fuerzas para seguir cazando mañana, además, debo cuidar mis huevos-
-no se preocupe mi señora, solo quiero saber si sabe cuánto tiempo tienen esos humanos de allí abajo en este lugar, y si fueron ellos los que hicieron esta impresionante fosa-
-¡ja!, los humanos no son tan poderosos como creen, este lugar siempre ha estado aquí, desde antes de mi nacimiento, solo que ellos comenzaron a construir y apoderarse de este lugar, han movido muchas cosas y a muchos más humanos por aquí de lo que puedo recordar-
- ¿y sabe cómo es que llegaron esos barcos allí?, no veo ninguna entrada al mar por las paredes-
-eso es porque está sumergida, no sé cómo lo hacen, pero siempre se ve una luz brillante antes de que el agua caiga fuertemente por las paredes, luego el brillo se va y todo se vuelve oscuro y el agua deja de caer, hasta el punto que comienza a bajar, mostrando la salida de este lugar-
Esto dejo pensativo a Agror, pero rápidamente recordó un mensaje del señor de los mares, varios de los jinetes habían sido asesinados hace varios años, y todas sus pertenencias habían sido robadas, el peor de los casos fue el asesinato de un general quien portaba una gema de gota de lluvia, que permite manipular el flujo y velocidad dela gua, no sería loco pensar que estar personas se habían hecho con ella, así podrían mover los barcos dentro y fuera de este lugar, y debido a su difícil acceso a estas islas, el jefe tribal no necesitaba colocar vigilancia alguna hacia este lugar, después de todo, sería más el riesgo que correrían los cazadores que los criminales que intentasen luchar contra las fuertes corrientes y las rocas escondidas bajo la superficie del agua, cientos de piratas y marineros murieron por causa de esto en el pasado.
Descendió por la vía en espiral, y extrañamente no encontró ningún vigía o guardia –supongo que no necesitan vigilar estas vías, después de todo solo ellos las conocen- al estar sobre las bodegas, el ajetreo se hizo más y más notable, era más que obvio que estaban cargando los barcos a toda prisa; podían verse las cajas de madera siendo elevadas por varias grúas, y grandes cantidades de personas ir y venir por todos lados, así como la familiar figura de cabello largo que vio cuando quedó atrapado en el bosque –miren a quien encontré; no sé qué estén tramando pero no puedo dejar que se vallan sin despedirse, y menos si se llevan los tesoros de esta isla chicos traviesos-
Siguió viendo el lugar hasta notar que una de las caídas de agua era más amplia que las otras, tanto que hizo una zanja en la pared, por lo que construyeron un puente para poder continuar con el camino, se dirigió hasta allí y se lanzó al agua. Sus manos se convirtieron una vez más en pinzas con las que se aferró a la pared para controlar la velocidad de caída, algo muy complicado debido a lo resbaloso de la superficie debido al constante flujo de agua. Llego hasta el lago y nadie se percató de su presencia, así que le fue fácil nadar hasta la pared del puerto e infiltrarse; todos estaban tan ocupados y agitados por la voz del mandamás que no se molestaron en ver a su alrededor; así que Agror envolvió su cabeza en un paño que estaba suelto por allí, tomo una caja y siguió la fila de personas que estaba cargando los navíos.
Subió a una de las naves solo para asegurar sus sospechas -definitivamente, estos minerales no son solo metales, también hay extractos de gemas en bruto, con esto pueden fabricarse una gran variedad de cosas, inclusive armas para formar el ejército más grande del mundo- siguió caminando hasta la bodega principal donde vio una cantidad inmensa de cajas, y por el espacio del lugar y las marcas de ruedas y de pies, era fácil decir que habían estado constantemente vaciando este lugar, como si no quisieran dejar nada, y por el cálculo que hizo, con las naves que habían actualmente en el puerto, dejar este lugar vacío no sería un problema.
A lo lejos pudo distinguir a unos guardias que llevaban un baúl grande hacia una habitación, si estaban custodiándolo con tanto recelo entonces algo importante debía haber allí poco a poco se separó de la multitud, viendo como golpeaban a personas que se desmayaban de la fatiga mientras otros pedían un poco de agua, ciertamente era indignante, pero necesitaba planear correctamente sus movimientos, no quería que más sangre fuera derramada sin necesidad. Llegando a la habitación logro ver por la ventana a un individuo alto y musculoso, si no se hubiese volteado mostrando su rostro jamás pensaría que se trataba de una mujer; tal imagen lo inquieto un poco, pero lo que más lo sacudió fue ver a su compañero de viaje atado a una silla con la mirada perdida y una boca babeante dopado fue lo que concluyo, pero ¿con que? Quizás la vida de su amigo estaba en peligro, debía sacarlo de allí, pero al mismo tiempo, debía evitar que esos barcos salieran y estas personas escaparan, parece que no podre evitar que mueran más personas esta noche.
…
El corazón de toda gran civilización es, y siempre ha sido, el campo; la capacidad de producir sus propios alimentos sin depender de la ayuda extranjera asegura la supervivencia de su población en general, y garantiza que el resto de los miembros puedan realizar otras actividades de distinta importancia dentro de las ramas científicas, tecnológicas, sociales, jurídicas y políticas. En la zona noroeste de la isla de jade se encuentras los poblados de Jobal, Carpio, Agror y Estoca, localidades campesinas que producen legumbres, granos, cereales, frutas y demás; así como también crían distintos tipos de animales para el consumo. A pesar de albergar una gran cantidad de personas, estas actividades agrícolas fueron llevadas a cabo de forma planificadas tan meticulosamente con el propósito de no sobre explotar la tierra o abusar de las especies de animales, todo esto debido a la política de protección dirigida desde los altos mandos.
Para poder cumplir con ello se realizan siembras por ciclos y el sacrificio por temporadas, cuando la población es demasiado grande, y se realizan procesos de preservación para garantizar la disponibilidad de alimentos durante todo el año. Con los años se han ido puliendo las técnicas y tácticas para poder realizar el trabajo lo mejor posible, y eso ha dispuesto una gran presión para las personas que trabajan en el campo, por ello es normal que trabajen desde antes de que el sol salga y en las noches vigilen celosamente la siembra y al ganado de cualquier animal salvaje que pueda atentar contra este equilibro.
En la oscuridad de la noche cualquier actividad fuera de lo normal es capaz de alertar a los trabajadores del campo sobre alguna actividad fuera de lo común; en muchas ocasiones solo se trata de algunos animales merodeando el lugar, y en otras solo son chicos traviesos que merodean los lugares para hacer de las suyas, pero en ambos casos es necesario salir a investigar. Un hombre de unos 65 años no pudo evitar oír los pasos que sonaban afuera de su humilde casa, pero la poca luz le hacía difícil distinguir alguna figura a través de su ventana. Se puso de pie y se colocó su bata –cariño, es muy tarde, seguro son los chicos de Vicky otra vez, déjalos tranquilo- dijo su esposa que estaba medio dormida.
-si son ellos lo mejor que baje cariño, después de todo tengo que mantener mi reputación de viejo amargado- dijo el hombre sin mirar a su mujer –tu sigue durmiendo amor, solo los asustare un poco y volveré junto a ti en unos minutos, ya verás-
Bajo al recibidor, tomo la pala que siempre mantiene junto a la puerta y abrió esta ultima, la leve luz de las gemas que tenia en su pórtico apenas iluminaban el frente de la casa, peor aun asi, no pudo ver a nadie. Comenzó a dar vueltas alrededor de la casa, y ce acerco al sembradío de trigo que estaba a unos 5 metros de distancia -¿muchachos del demonio, tienen idea de la hora que es? Mas les vale que salgan de allí antes de que yo mismo los saque por las orejas y los lleve donde su madre, y esta vez me quedare para asegurarme de que les den la tunda que se merecen- pero la respuesta que recibió fue una flecha atravesando su corazón; al sentir la sangre fluir de su pecho era inevitable que callera de rodillas, levanto su mirada solo para ver como en un segundo toda su siembra se encendía en una llamarada enorme que ilumino el mismísimo cielo -¿Qué significa esto?- dijo antes de caer muerto en ese lugar.