“― Milo, ¿Vamos a estar siempre juntos verdad? ― la pequeña niña de coletas camina al lado de su hermano cargando en sus manos dos cajas de lápices de colores. ― Sí ― responde el pequeño cargando algunos cuadernos viejos. ― ¿Lo prometes? ― voltea a verlo. ― Sí ― asiente entusiasmado. ― ¿Lo juras? ― Pregunta nuevamente deteniéndose mientras su hermano continúa caminando delante de ella. ― Pero que molesta eres Sophie ― rueda los ojos viéndola ― ¿Por qué me preguntas tantas cosas? ― Quería saber ― se encoge de hombros inocente. ― No preguntes tanto, parece que no entendieras nada ― masculla el niño cambiando los cuadernos de brazo, son pesados y acalambran sus músculos. ― No Es mi culpa que seas más listo que yo, me cuesta aprender todos los números― se queja la niña. ― No

