* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * Amélie * * * * * * * * * * * * —Dios… —susurro al ver su regalo—, está hermosa, Baker —le digo emocionada al empezar a sacar su obsequio de la caja. —Creí que iba a empezar a llamarme por mi nombre —me dice. —¿Qué? —cuestiona confundida al mirarlo. —Acaba de decirme “Baker” —me comenta. —¿Yo le dije “Baker”? —Sí, eso hizo —me confirma; y yo sonrío. —Perdón; es la costumbre —me justifico; y aquel sonríe. —¿Le gustó el regalo? —me pregunta de pronto; y yo sonrío al regresar mi atención al bello adorno que saqué de la caja. —Es muy hermosa —expreso sincera al observar la mediana caja de cristal, la cual estaba dividida en cuatro partes (cada una representando a una estación). Cada parte parecía ser como

