capítulo 24

1351 Words
Luciana arrastró a Sebastian fuera de la oficina y lo reprendió —¡ Debes arreglar esto! Todos piensan que soy una casafortuna que intenta acercarse a ti!. Sebastián asintió en respuesta también estaba de acuerdo en que debían solucionar esto y creía firmemente en que la mejor manera de solucionar el problema que tenían delante era diciéndole a todos que ambos eran marido y mujer aunque aún no habían consumado su matrimonio y todavía estaba en plan de conquista con su esposa tarde o temprano Luciana sederia y lo aceptaria. Luciana notó que la respuesta de Sebastián fue muy rápida no tenía idea de cómo el hombre planeaba solucionar el problema que estaban viviendo en ese momento por lo tanto no tuvo reparos en preguntar cómo planeaba solucionarlo. — ¿Qué harás? Sebastián estaba muy tranquilo en la superficie y su actitud era la actual que manejaba todo el tiempo — creo que es justo que le digamos a las personas que ambos estamos casados nos evitará más problemas futuros y así nadie podrá intimidarte o decir algo malo sobre ti. — ¡No! Sebastian la observó con el ceño fruncido — ¿Por qué no? — Estamos en el proceso de divorcio no quiero que nadie sepa que estamos casados, cuando en poco tiempo estaremos divorciados. Es mejor mantener todo en secreto, después de todo Yo tampoco planeo quedarme casada contigo, solo hice por este trabajo. Sebastián se sentía totalmente desconcertado estaba consciente que en un inicio tampoco quería tener nada con ella, pero después de darse cuenta del tipo de persona que realmente era Luciana, decidió que era la persona con la que quería pasar el resto de su vida, también esperaba que Luciana se diera cuenta de cuál eran sus verdaderas intenciones con ella, incluso estaba dispuesto a no hablarle más nunca a Logan con tal de poder estar bien con su esposa. Sebastian no quería tener una discusión con Luciana en ese momento por lo tanto dijo seriamente — hablaremos en casa. Sin mediar más palabras con Luciana se dió la vuelta y caminó al ascensor. — Sebastian, nunca estarémos juntos, espero no sigas insistiendo. Luciana se quitó el anillo que él le había dado el día anterior y extendió su mano para entregárselo a Sebastian pero este en lugar de recibirlo, se acercó a la chica y le dió un beso dominante — Aunque no sientas nada por mí en este momento, haré todo lo posible para que te enamores de mi, aún si nos divorciamos seguiré detrás de ti y te convertiré en mi esposa nuevamente. Sebastian volvió a colocarle el anillo a Luciana y caminó nuevamente hacia el ascensor sin darle más palabras. Luciana se quedó mirando la espalda de Sebastian con sentimientos encontrados, no quería que sus problemas afectarán al hombre y tampoco quería verlo sufrir. Luciana apartó sus pensamientos y volvió al laboratorio, dónde se quedó pensando por un buen tiempo hasta que sus compañeros regresaron al lugar después de su hora de almuerzo. Muchos la estaban ignorando a causa de los rumores que circulaban en la empresa, mientras que otros no prestaban atención a los comentarios. El estómago de Luciana comenzó a rugir y recordó que no había tomado su almuerzo, pero como si lo hubiese llamado con el pensamiento. José llegó al laboratorio con la bolsa de un restaurante muy famoso, que aunque no era particularmente costoso, para poder entrar, algunas personas debían hacer fila desde muy temprano. Todos miraron a la mujer que estaba recibiendo la bolsa con un poco de asombro. Todos eran conscientes de que José era el asistente de Sebastian por lo tanto la comida podría venir del propio presidente de la empresa. Algunas mujeres que parecían haberse puesto verdes de la envidia, miraron con odio a Luciana y comenzaron a chismear entre ellas. Luciana quería devolver la comida que había enviado Sebastián, no se sentía a gusto comiéndose esa comida y mucho menos sabiendo que sus compañeros de trabajo la estaban observando. además qué pensarían de ella luego de que habían tantos rumores sobre Sebastian y ella. José le dio una mirada de súplica pidiéndole que por favor aceptara la comida, ya que después iba a tener problemas con su jefe, Luciana parecía cada vez más reacia a recibir la comida frunció el ceño y miró al resto de sus compañeros que ya estaban hablando de ella. intentó decir algo, pero una de sus compañeras habló antes por ella. — Luciana, vemos que has conquistado el corazón del jefe, ya hasta te envía comida, aunque creo que no te valora mucho, porque ni siquiera es muy costoso el restaurante del que te envió la comida, suponemos que a su anterior novia la trataba mucho mejor, además no pienses que por estar detrás del jefe lograrás conseguir un cargo mucho mejor, aquí hay personas que llevamos mucho más tiempo que tú y ni siquiera hemos logrado lo que tú has logrado en tan solo unos días. José no se sintió cómodo con los comentarios de las personas que estaban en el departamento de investigación, quería decirle a Sebastián que era una realidad que todos iban a estar en contra de Luciana en el momento que él decidiera ser más activo en la relación. Luciana al sentir que todos estaban en su contra sabía que no no iba a poder ir en contra de ellos, además hiciera lo que hiciera todos iban a seguir hablando de ella, sin más remedio terminó recibiendo la bolsa de comida y José le agradeció internamente. Aunque Luciana quería llevarse bien en un principio con todos sus compañeros, se dió cuenta que era difícil cambiar lo que otros pensaban de ella y simplemente decidió guardarse sus explicaciones. Abrió la bolsa y no pudo evitar soltar media sonrisa " Es todo lo que me gusta". Le dió la gracias a José y luego le envió un mensaje a Sebastian [gracias por la comida]. Sebastian revisó el mensaje con una sonrisa "al menos no me la envió de vuelta". [Te espero en el estacionamiento, quiero que vayas conmigo a algún lugar] Debido a que Sebastian le había envíado el almuerzo aún después de la discusión, no quería ponerle las cosas aún más difíciles y aceptó de inmediato. A la hora de la salida Sebastian la estaba esperando en el auto, pero a diferencia del día anterior, se mantuvo bastante tranquilo y no salió del auto para hacer de las suyas. Sebastián — Gracias a ti mi día ha sido un infierno, todos han hablado mal de mí el día de hoy y dicen que mi trabajo lo conseguí debido a que estoy persiguiéndote ¿puede ser un poco más consciente y dejar de actuar como si de verdad te importara? Sebastián respondió sintiéndose incómodo — no estoy actuando, me importa, me interesa lo que hagas y lo que dejes de hacer, te dije que no quiero que nos divorciemos. Luciana lo miró a los ojos antes de que el auto arrancara y le dijo — No es tan fácil como crees, hay muchas cosas que no sabes de mi y la verdad no porque deseo lastimarte prefiero que mantengamos siendo amigos, sé que después de nuestro divorcio podemos llevarnos mucho mejor. Sebastián apoyo a sus brazos en el volante del auto y se quedó mirándola fijamente — si tienes algún problema yo puedo ayudarte, es la idea de que seamos esposos, que nos podamos ayudar el uno al otro, no tengo problema en hacer lo que sea por ti, además no me importa lo que digan esos idiotas del trabajo, tú eres mucho mejor que ellos, tú no necesitas demostrarle nada a ellos. En cuanto a mi comportamiento te pido que seas un poco más sutil conmigo, no me trates con un guante de boxeo, pareciera que tuvieras una piedra en la mano cada vez que te voy a decir algo. Luciana se quedó mirándolo y quería continuar convenciendo de que ella no era una buena opción para él pero antes de que pudiera decir otra palabra Sebastián arrancó el auto a toda velocidad.
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