Prólogo

1575 Words
Mi nombre es Hazel Molly, tengo veintitrés años y soy como la cuidadora de mi familia. Mi primer trabajo no paga bien y siempre he tenido este sueño imposible de trabajar en J&R Corp, ¿por qué? Su paga es increíble. Tres meses trabajando allí definitivamente van a cambiar mi vida y la de mi familia. Nunca me acuesto por la noche sin ponerlo en mis oraciones y difícilmente empiezo un nuevo día sin ponerlo también en oraciones. Un día, mi oración fue respondida, vi una solicitud en línea para una secretaria, ¿de quién sería secretaria? No dijo, pero no me importa, solo quiero trabajar allí. Así que apliqué y asistí a la entrevista como más de cien personas que, para mi decepción, resultaron ser mejores que yo. Sin embargo, casi me rindo, pero al final, conseguí el trabajo, pero lo que no sabía era que ese día sería el comienzo de mi peor pesadilla que no solo se detuvo como una pesadilla, sino que también me llevó a mi muerte. No, no, no te asustes, disfrutarás de esta historia si tienes paciencia y te voy a complacer empezando desde el principio, el mismo día que asistí a la entrevista. El mismo día que se suponía que iba a ser mi día más feliz. El mismo día en que mi vida ya no me pertenecía. El día que empecé a perder el corazón. Si hubiera sabido que sería así, si hubiera sabido que trabajar en J&R Corp sería mi muerte, nunca hubiera solicitado ese puesto, nunca hubiera ido a esa entrevista, nunca hubiera deseado ni orado para trabajar allí, sin importar cuán atractivo pudiera ser su salario. Me habría apegado a mi trabajo actual y viviría mi vida como la veo. Pero no, no lo sabía, nadie me lo dijo, nadie me advirtió de lo que me estaba instalando, nadie me avisó. Si me hubieran dicho, si lo hubiera sabido, tal vez lo hubiera evitado, tal vez hubiera tomado la siguiente ruta disponible para escapar. Entonces, en ese proceso, no lo habría conocido... más bien, no los habría conocido. Los dos hombres, que hicieron que mi vida fuera significativa, la llenaron de toda la pasión, la atención, el amor y los momentos más eróticos de mi vida. Uno de ellos no me habría convertido en su obsesión y el otro no habría querido poseerme, pase lo que pase. Tal vez hubiera estado viva, viviendo tan feliz como me hacía mi familia. ¿Por qué morí? Es porque no podía irme sin uno de ellos, pero el que quiero, realmente no me quería tanto y me mató, me quitó el alma. Dejaré de asustarte ahora para que tengas la paciencia necesaria para leer esta historia, mi historia. Así que, por favor, quédense porque querré que me digan al final si estaba bien o mal. *** -Hazel- su profunda voz acarició mi nombre, enviando una ola de electricidad por todo mi cuerpo, haciéndome estremecer involuntariamente, lo miro, sus profundos ojos marrones que se han oscurecido por el deseo que siento en él. Sus dedos bajaron por mi columna, provocando que se me pusiera la piel de gallina. Me maravillé de la forma en que despertó mis deseos ocultos, con él siempre parezco desgarrada sin sentido. No soy un sueño, solo me he acostado con mi novio Derrick, pero cuando estoy con él, apenas me hace sentir dolor por él, apenas me moja, lo que llevó a una serie de peleas entre nosotros porque estoy siempre cansada cuando quiere tocarme o tener intimidad conmigo. En ese momento, pensé que no estaba hecha para el sexo, ya que no era una emoción para mí. Pero desde que lo conocí, desde que probé sus labios, sus caricias en mi piel, se había encendido en mí un fuego insaciable, un fuego que solo él puede apagar. ¿Pero quiero que apague este fuego? No lo sé, a veces sé que no debería estar tan cerca de él, él es mi jefe y la empresa prohíbe estrictamente la relación en el terreno laboral, no como si eso le importara a él, él es el jefe, siempre podría cambia esa estúpida regla. Pero a veces quiero que me lleve, justo en su oficina, en el escritorio o en el dormitorio de su oficina, a veces como ahora mientras su lengua se arrastraba por mi cuello, acariciando y chupando. Un suave gemido escapó de mis labios y me estremecí, un poco de razonamiento apareció en mi mente y decidí escucharlo por el bien de escuchar -señor, usted... no debería estar... haciendo esto- dije entre gemidos mientras su gran mano apretó mi trasero. -¿Es eso así?- Su voz sonó en mi oído, su respiración me hacía cosquillas en el cuello -pero no suenas como si quisieras que me detuviera-. Podría jurar que estaba sonriendo, le encanta tenerme a su merced y me encanta estar a su merced. -Pero señor, este... este es el terreno de la empresa, usted...- -Soy el jefe Hazel, hago lo que quiero y ahora mismo quiero hacerte a ti. ¿Qué te dice mi amor?- Mordí mi labio para tragar mi gemido, ¿qué me está haciendo? ¿Cómo podía conocer mi cuerpo más que yo? Desperté de mi pensamiento cuando sentí su mano sorber debajo de mi falda, su mano quemó mi muslo y me retorcí, deseándolo en alguna parte pero sin atreverme a preguntarle. -Estoy esperando Hazel. ¿Qué quieres? Tienes que decírmelo bebé- susurró, sus largos dedos ahora moviendo mis bragas a un lado mientras uno trazaba mis pliegues. Quería cerrar mis piernas, atrapar su dedo allí, pero no esperaba el asalto que estaba planeando a continuación cuando suavemente mordió mi lóbulo de la oreja, chupándolo suavemente, lo que provocó un gemido de mí parte y mis piernas se abrieron involuntariamente más para él. Se aprovechó de eso de inmediato y trazó mi clítoris con su dedo, dejando escapar un gruñido bajo en mi cuello, -estás lista para mí Hazel, tan malditamente lista. Vamos, cariño, no haré nada a menos que lo digas- -Di lo que quieras, escucha a tu cuerpo Hazel, di lo que quiere que digas, no me importará – Lentamente me hizo inclinarme, mis manos ahora se agarraron con fuerza al escritorio para evitar que me cayera, aunque confío en que me agarrará, pero no voy a correr riesgos. Su dedo trazó desde mi clítoris hasta mi entrada, antes de entrar en mi coño, lo sumergió y lo quitó, provocando una ola de estremecimiento que me inundó. Te juro que si sigue así me voy a correr. ¿En qué diablos me acabo de meter? Su otra mano ahora estaba desabotonando mi camisa, la bebió a través de la pequeña abertura y acarició mi pecho, lo apretó un poco demasiado fuerte haciendo que gritara antes de sucumbir al placer que su mano me brinda en mi parte más preciada. Parecía no volver a hablarme, esperando a que finalmente me rindiera, no es que no lo haya hecho de todos modos, me mordió el lóbulo de la oreja de nuevo antes de chuparlo, su dedo en mi coño, su mano acariciando mi pecho, sus labios ahora arrastrándose besos húmedos en mi cuello. Estaba en llamas, mi cuerpo palpitaba y me estaba acercando, muy cerca, si él continúa así, definitivamente me correré en su mano. Justo cuando me entregué a la pericia de su mano, de repente me soltó. ¡No podía creer esto, estaba tan jodidamente cerca! Me volví para mirarlo, casi queriendo suplicarle que por favor continuara, pero él solo sonrió con picardía y se llevó el dedo que tenía mi jugo a la boca, lo lamió lentamente mientras yo miraba, deseando poder agarrar ese dedo de él y volver a ponerlo dentro de mí. -No me mires así, esperé pacientemente a que me dijeras lo que querías pero no lo hiciste. Lo que solo significa una cosa, no quieres nada, ¿verdad Hazel?- Él sonrió con suficiencia. Si los ojos fueran láseres, juro que estaría muerto por la mirada que le di. Solo se rió entre dientes y caminó hacia el dormitorio, emergiendo más tarde con una toalla de papel mientras se secaba la mano húmeda. Todavía estaba de pie en la forma en que me dejó y él solo se rió entre dientes una vez más cuando vio mi estado de devastación -ven ahora Hazel, no tolero que me vista de manera inapropiada en mi oficina. Date prisa y arréglate tú misma mientras vas a buscarme un taza de café. Se acabó el tiempo de juego- se acercó a su escritorio y se dejó caer en su silla, haciendo una bola con la toalla de papel y tirándola a la papelera sin esfuerzo, sin volver a mirarme a la cara mientras tomaba un documento y comenzaba a atravesarlo. Quería matarlo pero no puedo hacer eso, así que arreglé mi vendaje, mientras todavía luchaba contra mi orgasmo insatisfecho mientras recogía el archivo que había venido a recoger antes de que él me agarrara -el café estará listo pronto, señor-. Dije antes de caminar hacia la puerta, podía sentir sus ojos en mí y sé que está sonriendo en este momento, pero no hay nada que pueda hacer más que abrir la puerta y golpearla detrás de mí. ¿Verás? Eso es solo un poco de las cosas por las que paso todos los días, pero está bien. Lo entenderás mejor pronto.
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