Noah:
Era el día sábado, es decir, el día de la fiesta en la casa de Elizabeth. Estaba algo nervioso, no sé en qué momento se me ocurrió la idea de invitar a Emily con sus amigos. Todos estos días he tratado de sacar a Alejandro de mi cabeza, pero me ha sido imposible, por más que repita que no tengo que poner este tipo de atención a un chico, mi corazón se detiene cada vez que lo veo por los pasillos y en las clases.
El día de la lección de física me sentí realmente tranquilo mientras lo escuchaba hablar, no presté nada de atención a lo que decía ya que me lo sabía de memoria perfectamente lo que me estaba explicando. Yo estaba enfocado era en sus labios y sus facciones, hasta el punto en donde quise acercarme más a él, pero de un momento a me di cuenta de lo que estaba tratando de hacer y como un cobarde me alejé dejándolo sólo en la biblioteca. Cada día siento más y más atracción por alguien por quien no debería, no me imagino lo que me harían aquí en casa o los comentarios que harían en la universidad.
Una vez listo para la fiesta, me dirigí a la casa de Elizabeth, necesitaría ayuda con la organización de todo para hoy en la noche y así fue, estaba algo atareada con el tema de las bebidas y la comida. Eran ya cerca de las 8 de la noche cuando varias personas comenzaron a llegar a la fiesta, pero a mí solo me importaba la presencia de una de ellas
- Cariño, ¿por qué no vienes? ¿A quién estás esperando? - Preguntó Elizabeth llegando a mi lado
- Em… - Piensa rápido, piensa rápido – A Alex. Dijo que vendría con más bebidas y el resto de grupo de natación
- No les pongas cuidado, ven, vamos a bailar- Dijo tomándome de la mano y arrastrándome a la pista de baile
Alejandro:
Ya era sábado, los fines de semana no tenía que ir al trabajo por lo que estuve adelantando trabajos y entreteniendo mi cabeza para no pensar en la fiesta de hoy a la cual Emily me obligó a ir porque sigue con la loca idea de que le gusto a Noah y quiere verme junto a él. Contradecirla es caso perdido, una de las cosas que he notado de ella es que es muy perseverante. Llegada ya la noche y estando con algo de nervios, me reuní con Emily y James para dirigirnos a la casa de Elizabeth
- Estás listo, ¿bomboncito? – Dijo Emily colocando nuevamente su cara de picardía
- No, la verdad preferiría estar en mi cama viendo alguna serie – Respondí fingiendo que estaba enojado mientras que Emily hacía pucheros
- Oh! Quita esa cara de mal humorado que esta también es tu primera fiesta aquí en Chicago
- Está bien, está bien. Tienes razón, a pesar de todo, quiero disfrutar de esta noche – Le saqué la lengua y pasé un brazo sobre sus hombros
- Bueno, basta de charlas, ya viene el metro – Dijo James viendo la escena divertido
Cuando llegamos, pude darme cuenta que la casa era muy grande y bonita, definitivamente los padres de Elizabeth eran adinerados. Estábamos entrando y sentía cómo sudaban un poco mis manos, sentía nervios de encontrarme con Noah, en la biblioteca se alejó de forma muy extraña y me dejó con muchas dudas. Había gente por todas partes bailando y ya entonada por el licor, no conocía a nadie por lo que me mantuve cerca de mis amigos
- Iré por una cerveza, ¿quieren una? – preguntó James alejándose de nosotros
- Sí, por favor – Dijimos al unísono Emily y yo
Cuando se fue, Emily se me acercó un poco al oído ya que la música estaba a todo volumen
- ¿Y bien? ¿Ya lo has visto?
- A quién? Yo solo vine para pasarla bien con ustedes
- Sí, sí. Como digas, vamos a bailar entonces – Dijo Emily tomándome de la mano para ir a bailar donde se encontraban la mayoría de personas
La noche pasaba y la estaba pasando realmente bien con mis amigos. Bailábamos y tomábamos hasta marearnos un poco cuando de pronto en medio de la pista de baile sentí cómo alguien me miraba fijamente. Al girarme vi esos ojos color avellana tan directos y profundos, me sentí realmente nervioso y sonrojado por lo que decidí descansar. Cuando volví a buscarlo con la mirada sentí un toque en la espalda
- Buscas a alguien? – Me preguntó Noah quien se encontraba cerca de mí. Podía sentir un poco el olor a alcohol
- Em, em… Sí, James se alejó hace un rato y lo buscaba – Dije inventándome la excusa para que no se diera cuenta que era a él a quien buscaba
- Claro, como digas- se rio un poco mientras me veía a los ojos – Vendrías conmigo un momento al piso de arriba, hay algo que quiero decirte
- Es... Está bien – Respondí completamente nervioso y siguiéndolo por las escaleras
Al llegar al piso de arriba, nos dirigimos a un balcón que había en él, se giró hacía mí y me vio de forma seria
- Escucha, quería pedirte perdón por portarme como un patán el primer día en la cafetería. No debí empujarte ni gritarte – Dijo apenado y agachando un poco la cabeza
- No te preocupes, es algo que ya pasó – Estaba realmente nervioso, no me atrevía a verlo a los ojos
- Y hay otra cosa que quiero decirte, no sé si sea por efecto del alcohol, pero siento la valentía necesaria para comentártelo – Respiró profundamente y siguió – Desde ese primer día sentí una atracción especial por ti, al verte en clase siento cómo quiero sentarme junto a ti y conocerte, no ser un patán como lo he venido siendo
- Eh… - No podía pensar en nada, estaba completamente sonrojado
De pronto, sentía su respiración cerca de mi rostro. Mi corazón palpitaba a mil por hora mientras más cerca lo sentía, cerré los ojos fuertemente y sentí una corriente por todo mi cuerpo, miles de mariposas volaban en mi estómago. Sus cálidos labios se encontraban sobre los míos.