Las semanas siguientes no hicieron más que profundizar el distanciamiento entre Rey y Leah. Cada día parecía empeorar la desconexión entre ambos, con Leah manteniendo su actitud distante y Rey aún sumido en sus indecisiones. Aunque Rey intentaba en diversas ocasiones retomar algún vestigio de la amistad que alguna vez compartieron, sus esfuerzos parecían estrellarse contra un muro infranqueable. No sabía qué hacer, ni cómo procesar lo que sentía. Leah, por su parte, se había acostumbrado a su nuevo enfoque: mantenerse ocupada en el trabajo y permitir que Cam le ofreciera la tranquilidad que Rey no podía darle. Aunque aún seguía lidiando con sentimientos no resueltos, cada vez veía más claro que su vida no podía girar en torno a las decisiones que Rey se negaba a tomar. Un día, mientras L

