JULIA Thomas y yo estábamos en su coche bebiendo nuestras bebidas. Acababa de recoger a Isabella y a mí de la clase de baile. Miré hacia atrás y ella estaba dormida con ketchup por toda la cara. Sonreí mientras cogía un pañuelo y le limpiaba la boca. —Vas a ser una madre estupenda—, dijo cuando me volví. —Hablas como si alguna vez fuera a serlo—, dije mientras jugaba con mi pajita. Cogió unas patatas fritas y se las comió. —Quizás ahora no, pero lo serás. —Pero Damien... —Lo será. Debe serlo. Es el último de su linaje. Todos los demás están muertos. Todo el mundo lo sabe y ha oído los rumores. Parker mató a su último primo el año pasado. Bajé la mirada. —¿Por eso se casó conmigo? Él asintió. —Tu padre es un hombre inteligente. Vio una oportunidad y la aprovechó. —¿Crees que

