Derek. Nunca había pensado que valía la pena perder la puta cabeza por una mujer, especialmente no después de la madre de Luke, pero ahora, con Gisel aquí, arrodillada frente a mí esa idea ya no parecía una locura. Yo estaba cayendo lentamente, por ella. Sus manos se sentían temblorosas e inexpertas, sus dedos suaves me acariciaban la polla mientras yo intentaba concentrarme en la reunión de esta mañana, era importante y esa era la única razón por la que no había terminado con ella. Sus ojos estaban fijos en los míos y por una fracción de segundo supe que me encargaría de ser el único al que mirara así por el resto de su vida, quería marcar su vida al punto sin retorno, nunca me olvidaría y eso me satisfacía a pesar de ser un maldito egoísta. Cuando al fin pudo bajar el cierre de

