Gisel. Lo miré incrédula, yo no podía pagar un viaje a Italia y no quería un Sugar Daddy, solo quería a Derek por ser quien es, nunca antes estuve interesada en los hombres mayores, la idea me entusiasmaba, pero cuando pensé en todo el dinero que se debía gastar en un viaje de esa magnitud me negué rotundamente. -Yo… no puedo, no. -Vendrás a trabajar conmigo, no será gratis si eso es lo que te preocupa.- sus manos acariciaron mis brazos tranquilizándome. -No puedo, no es lo correcto. -Vas a venir conmigo Gisel, te guste o no. Su tono comenzó a volverse duro, supuse que este asunto no estaba a discusión, aunque eso no significaba que me quedaría callada. -¡No puedes ordenarme! ¿Por qué me haces esto? -¡Porque no puedo pasar un día lejos de ti, maldita sea! Las palabras qu

