Los meses pasaron y el día de que nazcan las gemelas llegó. Con mucha felicidad la familia se reunió para esperar la llegada de las dos nuevas integrantes. Erika mantenía su mirada en el suelo, desde el día que perdió a su hijo no volvió a ser la misma. Adrián le miraba con dolor, su corazón se sentía lastimado al igual que el de su esposa. Lo que iba a ser una alegría para las familias terminó siendo una desgracia más. Las puerta del quirófano se abrieron, varios doctores entraron corriendo al lugar donde se elaboraba la operación. - ¿Qué sucede? ¿alguien responda? – inquirió Santiago, pues el temor de perder a sus hijas lo invadió - Tranquilo, hijo – Lo calmó Rodolfo. Dentro del quirófano. - Sube la intensidad... - Es inútil, se ha ido ¿comprendes? Las lágrimas empezaron a rodar

