Erika Intriago se preparó para un nuevo día de clases, salió con la sonrisa de siempre, estar con sus pequeños era lo que ella más amaba, sus alumnos le hacían olvidar aquel dolor de hace cinco años. Una vez que los padres entregaron a los pequeños, les hizo formar y los llevó hasta el aula jugando como el tren. Antes de que la puerta del instituto fuera cerrada, la fuerte mano de un hombre la detuvo. Desde el auto n***o, el pequeño Martín bajó eh ingreso a la escuela tomado de la mano de su representante, llegaron hasta la oficina de la directora. __Señor Velez... La directora míro al pequeño y lo saludo. __¿Aun hay cupos? inquirio el hombre. __Claro que si, como no sabia si lo estudiaría aquí nuevamente, deje un cupo apartado. __Muy bien. El hombre se inclino y miro a su pequeño.

