Matías abrió la puerta con lentitud, luego corrió hasta la cama donde se encontraba los dos adultos uno en cada esquina. - Papá tengo hambre... Erika se levantó con su rostro sonrojado, no podía mirar a Santiago y se lamentaba en su mente por lo que había hecho. - Preparare algo, dijo una vez que se levantó - ¿Por qué mejor no pedimos algo a domicilio? - Si... respondió muy alegre Matías Ella asintió, sin poderle mirar a los ojos a Santiago. Una vez que Matías volvió a salir de la habitación, Erika se encamino a la ducha, él la tomó de la mano antes de que entre. Con un suspiró que infló sus pulmones al máximo, Santiago se acercó a ella posando sus frente en la de ella mientras retenían la respiraban. - Sabes que si me das un besó, no podré resistirme... proclamo Santiago sumament

