#44 -No puedes ocultarlo, sé perfectamente como es ella; además anoche cuando limpiaba llegó hasta la cocina para hacerme saber que nos había visto. -Señor, la señora tiene razón. Yo no tengo por qué darle confianza. Dicho eso la joven se retiró y subió a arreglar la recámara, no obstante olió la ropa de Alez que se había quitado, y el aroma se metió hasta lo más hondo de su corazón. Mientras tanto Alez salió de la mansión, quiso reclamarle a Alejandra pero se le hizo mejor evitar a esa mujer, que sólo pasaba echando su veneno. Llegó hasta la empresa y se concentró en los labores, necesitaba dejar algo avanzado ya que viajaría el fin de semana a Florida; su padrastro había despertado y quería estar ahí para apoyarlo. Pronto la puerta se abrió. Alez no alzo la mirada y siguió concentr

