Pasó media hora contemplado la oscura noche, era tan oscura como su alma. Se había entregado a un hombre que repudió en el pasado, pero un año de convivencia le hizo estimarlo, ya que era el único hombre y la única persona de la ciudad que la protegía. Primero perdió a su nana cuando Vivian en Orlando, después perdió a su padre junto al gran amor de su vida… que la había lastimado tanto. En la ciudad de Quito estaba Alez concentrado en sus labores. Después de un año su dolor se había disminuido, la pérdida de sus seres queridos le había mantenido fuera de la empresa por unos meses haciendo que esta casi quedara en ruinas; si no hubiera sido por Elena que estuvo apoyándolo no hubiera levantado cabeza. Acababa de firmar la última carpeta, cuando la puerta se abrió. -¿Puedo pasar? - Ade

