#11 Aunque no fue una herida profunda, sentía el alcohol ardiéndole la piel. Mientras lo curaba, Alejandra, imagino que el principal dolor que debía curarle era el de su corazón. En la mirada perdida de Alez se podía notar cuanto estaba sufriendo por dentro, le giró el rostro para besarlo, y ardiendo de deseo ella se trepó sobre su regazo con sus piernas abiertas, él posó sus dos manos en sus grandes caderas y se besaron hasta el punto de terminar excitados. Ella sacó su blusa sonriéndole, él le miraba sus grandes senos, lentamente bajo las tiras de su sostén y soltó la parte trasera que lo sostenía, gimió Alejandra cuando sintió los labios de Alez rozar sus pezones. Cerrando sus ojos recordó la noche que hizo suya a Sara. Quiso detenerse pero su hombría estaba incontrolablemente excit

