Narra Maicol Según mi experiencia, sólo hay una cosa que hacer cuando tienes una agitación de sentimientos caóticos. Obligas a tu cerebro a pasar por todos ellos y te concentras en algo productivo. Eso es lo que hice el viernes por la noche, cuando me hubiera encantado salir a celebrar un excelente primer intento de subasta con mi bella chica. Saqué mi mente del pozo de la culpa, del deseo y de la desesperación por necesitar algo tan prohibido. Me esforcé más allá de pensar en qué pasaría si y me puse a la tarea de qué pasaría. Lo que sería para Fernanda, claro está. Verla en ese podio, liderando la subasta como una mujer en su verdadera vocación, fue magnífico. Su entusiasmo fue lo suficientemente feroz como para iluminar la habitación y mantenerla encendida durante todo el proceso. M

