Me desperté con un inmenso dolor, siento que me moriré, no logro dejar de llorar y mi querido novio no deja de roncar. —¡Kian!—Grito con todas mis fuerzas logrando que se despierte. —¿Ya es hora? —Sí no aguanto más Cuando me levanté de la cama me percaté de que un líquido resbala sobre mis piernas y eso no es nada bueno. —Tranquila llamaremos al doctor que me debe favores. Negué con la cabeza —Quiero ir a una clínica —Sabes que no puedes Sol, el idiota de Sebastian nos debe estar esperando, es capaz de robarlo. —No, mí bebe no puede estar con ese tipo. Kian le pidió a uno de sus hombres que llamen a ese famoso médico y mientras tanto el me adentro en la tina para que el agua me relaje un poco. Luego de varios minutos llego el doctor quién me reviso y me informó que el bebe ésta

