En medio de la tensión del momento, los sonidos estridentes de disparos resonaron desde la planta baja de la casa, como un rugido inquietante que rompía el aire cargado. La ráfaga de ruidos abruptos sacudió el ambiente, robándonos un precioso aliento de calma. Sin permitirme un segundo de vacilación, me lancé escaleras abajo con una determinación casi frenética. La adrenalina fluía a través de mis venas, mi mente enfocada en llegar al origen de los sonidos y descubrir la verdad detrás de la conmoción. Al llegar al pie de las escaleras, mis ojos captaron una escena que dejó mi corazón latiendo con fuerza. Varios hombres que reconocí como parte del grupo de Kian estaban presentes, su presencia indicando un giro inesperado de los acontecimientos. En contraste, los hombres que anteriormente

