POV MADELEINE. Mis manos tiemblan mientras preparo la papilla para Salvador, el pequeño que ilumina mi vida me mira desde su sillita especial con ternura, sonrío para el y me devuelve una sonrisa con cuatro dientes que me hace feliz, de repente todo a mi alrededor cambia, el aire parece faltar y un calor inconmensurable se instala en todo mi cuerpo. No me giro, pero lo sé, él se encuentra aquí, desde que llegué no ha hecho más que seguirme y mostrarse ante mi, me gusta, no lo puedo negar, es una hombre guapo y galante pero como le hago entender que estoy sucia, que muchos hombres ya marcaron mi cuerpo dejándome seca y sin nada para darle a un hombre como él, como le explico que no deseo ser el juguete de nadie más y que aunque los deseos en mi existen, me atemoriza pensar el alguien toc

