“Ahora mami, vamos a un asador buenísimo, tienen unas carnes frescas de calidad.” “Ya estoy deseando llegar hijo mío, tengo una hambre tremenda.” “Seguro que te gusta suegra, a mí me encanta.” El almuerzo fue muy bueno, lleno de risas y confesiones, hablamos de todo un poco hasta de su futuro como amante nuestra, de su precaución por su edad de no llegar a gustarnos, le dijimos que todos vamos a envejecer, que disfrutara lo máximo ahora para no lamentar en un futuro no haberlo hecho. Tras el almuerzo Encarna se despidió de nosotros dándonos un buen morreo a los dos. “Tu y yo lo vamos a pasar muy bien te lo aseguro, te deseo hace mucho tiempo y ahora eres mía.” Le dijo pellizcando su culo provocándole una cariñosa queja y unas risas tontas. “Nuera eres una picarona” le dijo mi madre.

