La noche había sido espectacular, los tres acabamos reventados. Ese día nada más despertar Elisa comenzó a vomitar, ambos tratamos de calmar a nuestra mujer, ya habíamos vivido una cosa similar, le dije a Encarna que iría a la farmacia a por los test de embarazo. Llegué a casa y Elisa estaba temblando en los brazos de nuestra mujer, la animamos a hacerse el test, los tres estábamos expectantes, en pocos minutos vimos el positivo. Encarna y yo gritamos de alegría, saltando sobre Elisa, quien tapaba su cara con las manos llorando de felicidad. Despegamos las manos de su cara para seguir besándola. “Chicos, chicos, parad, parad, quiero deciros que sois lo mejor que me ha pasado en mi vida, os adoro, sois mi vida, y ahora esto, no puedo pedir más felicidad” nos dijo con lágrimas en los ojos.

