La semana siguiente Rosa visitó a Encarna con la que durmió. Ella la hizo gemir, llegando incluso a sodomizarla con el dildo de 20 cm. Por supuesto esa noche Elisa gritó mucho más que ella. Por la mañana en el desayuno Encarna me sugirió que hiciera las paces con ella. A lo cual respondí que yo hice las paces y que no la trato diferente a como la trataba antes. “Pero ella quieres ser tuya, se ha equivocado y quiere que la perdones” “Encarna, mi amor. Había apostado todo y en la primera que le pido me traiciona. Era tan fácil como hacerlo con su hermana, no le he pedido que se folle a un indigente, ni a un abuelo de 80 años, ni al más feo del mundo. ¡Era su hermana, coño! Y la despreció” “Ya lo sé Paco ella quiere rectificar, deberías darle una oportunidad” “Lo siento querida, tu y Elis

