Pepe se sentaba lentamente en mi polla clavándosela entera, controlando su dolor inicial, siendo casi nulo, Julio no sabía dónde mirar, si era excitante ver a su novia empalada por una mujer diosa, más excitante era ver cómo su macho empalaba a otro hombre, sus manos atadas en la espalda era demasiado castigo para él, impedían que se masturbara, no pudo hacer otra cosa que levantarse con cuidado y restregar sus genitales por el brazo del sillón en busca de placer, mi tío gritaba, Rosa hacía lo mismo, Julio pedía a gritos que lo soltara, Mary cambió la postura levantando las piernas de mi hermana a sus hombros y con penetraciones profundas hizo que los gritos de su sobrina fueran los predominantes. El primero en correrse fue Julio con sus roces el cual parecía un perrillo rozándose en el p

