Un día alquilé el apartamento, compré algunas cosillas para cenar y llevé a Julio al mismo local de ambiente gay, al igual que a mi tío le dije que se pusiera la jaulita y me diera la llave. Por su juventud, belleza y su cuerpo menos masculino le costó menos encontrar a un chico activo, con el que se metió en el jacuzzi donde fue follado. Aquel chico lo llevó después a una habitación donde había un sillón tántrico. Julio fue follado de nuevo. En diversas posturas obtuvo un par de orgasmos. Regresó un par de horas después, con dos preservativos en la mano, avergonzado me los dio pidiéndome que no lo llevara más allí. Le pregunté el porqué y me dijo que se había sentido humillado y homosexual. Le pregunté si le gustó como aquel chico lo folló, me dijo que sí pero que no le gustaba la forma

