Capitulo: 3

1098 Words
Hoy saldré a buscar trabajo, tengo que mantener mi mente ocupada, en lo que sea. Antes de que el se fuera, yo trabaja junto con el en el negocio de su familia, una cadena hotelera muy famosa. Yo era subgerente. Él mi jefe, ambos logramos que el hotel fuese prestigioso cada vez más, fuimos aumentando las ganancia y este se convirtió en uno de los mejores hoteles del país, abrimos nuevos, y pronto obtuvimos buenos frutos, pero cuando el... Se fué, su familia me echo y la verdad no los culpó por odiarme. Me lo merezco. Saliendo de mis pensamientos, me miro al espejo de cuerpo completo que está en mi recamara, veo mis ojos tristes sin brillo, tengo sombras alrededor de ellos por todas las noches que e pasado sin dormír, mi cabello oscuro ya no está brillante y lo veo maltratado... Estoy aún más flaca, podría decir que estoy en los huesos, por todos los días en los que no quería ni ver la comida. Bueno espero que mi aspecto horrible, no interfiera en que logré conseguir trabajo. Me colocó un traje de sastre color n***o, con zapatos de agujas del mismo color. Salgo de mi departamento, camino por el pasillo directo al ascensor, pero mientras espero a qué esté llegué una presencia, un aroma que lograría reconocer a kilómetros, lo siento en mi espalda, puedo olerlo y sin querer mi cuerpo reacciona... Mi piel se eriza y yo maldigo en silencio. Recordándome una vez más que el no es, — Buenos días, señorita. — Escucho su voz ronca a mi espalda. Mientras un escalofrío me recorre entera. — Buenos días. – Contesto sin mirarle a la cara, pues sé que este hombre que tengo a mi lado, es quien me ayudó el otro día, y sé que si veo de nuevo sus ojos alguna estupidez cometerá mi irracional corazón. — ¿Como se encuentra? Eh... Me gustaría saber ¿Que le a parecido mi música? – No se porque al escucharlo decir eso siento un calor en mis mejillas... ¿Dios, por qué me haces esto? — Es linda, su música... Aunque no se mucho de eso, la melodía que usted toca me a hecho olvidar por unos minutos... Por un breve momento levanto la mirada y ahí está él, mirándome con esa intensidad con la que solía mirarme él... ¡No! Dios por favor, como puedo comparar un desconocido con Sury. — Me alegra oír eso, – El trata de decir algo más pero en ese momento el ascensor llega y yo lo agradezco... Aunque no tanto porque estaremos justos en un lugar encerrados. Rápidamente entró, y él detrás de mí, me colocó al otro extremo como evitando a toda costa su olor. Pero es imposible. ¿Cómo puede este hombre usar su misma colonia, tener su mismo color de ojos, y sobre todo la misma intensidad en la mirada? Estoy loca, o encerio este hombre se parece al que yo perdí hace dos años. Un silencio incómodo invade el ambiente, y yo solo deseo salir de aquí y no verlo más, este hombre me está descontrolando más de lo que ya estoy. Un carraspeó me hace sobresaltar, porque sé qué él hablara. ¿Acaso no puede estar en silencio? — ¿Me podría decir su nombre? Señorita... — Moly, me llamo Moly –Escucho una risilla y eso me hace voltear a verlo. — ¿Le parece gracioso mi nombre? – Pregunto con amargura. Haciendo que el borre de su rostro la sonrisa... Su sonrisa. — ¡No! Claro que no me río de su nombre, de echo me parece lindo. – De nuevo sus palabras me hacen sentir aquel calor en mi rostro. — ¿Entonces, qué es lo chistoso? — Usted... – Mi cara ahora sí la siento arder pero de rabia. — ¿Cómo? — Digo... Me refiero a que me río porque yo trato de formar alguna conversación pero usted es algo arisca. – Me dice él, mientras observa mi cuerpo, siento su mirada sobre mí y eso me pone aún más nerviosa. — Pensé qué usted también preguntaría por mi nombre... No lo sé, somos vecinos y deberíamos conocernos. — No es necesario que nos conozcamos. Señor, muchos viven en este mismo edificio y la verdad no me detengo a preguntarle a cada persona por su nombre. – Otra risilla sale de sus labios y me es imposible no detallarlo mejor. Sus dientes blancos labios carnosos y rosados, su cabello oscuro está medio largo pero va impecablemente peinado, tiene una nariz perfilada. Y sus ojos... Dios eso es lo que más me incomoda, y a la ves me trae mirar. — Usted también es muy guapa, aunque esta algo delgada... Supongo que no está comiendo como debería, pero aún así se ve muy hermosa. – Mis ojos se abren de par en par por sus palabras y me arden las mejillas. ¿Acaso se dió cuenta de que lo estaba detallando? ¡Sí! Obvio que sí. Maldita sea moly que estás haciendo. Por suerte no tengo que responder nada, porque el ascensor se detiene y yo salgo como si me siguiera el mismísimo diablo. Llego a mi primera entrevista de trabajo, la verdad estoy algo nerviosa. Mis manos están sudadas, y por más qué trató de que mi pie izquierdo deje de moverse no puedo, Dios ya deseo salir de esto. Observó mi alrededor tratando de calmarme. La verdad es un hotel hermoso, su nuevo dueño a hecho cambios significativo. Una vez estuve aquí y todo era un desastre, ahora todo se ve diferente... Cada rincón de la resección está brillante, los trabajadores tienen una sonrisa en sus labios y te reciben con amabilidad, cosa que antes no era así. También me doy cuenta que las chicas llevan un uniforme de falda larga hasta las rodillas, color vinotinto... Camisa de mangas color blanco con el doblé en las muñecas a juego con su falda. Mientras que los hombres visten, al menos todos los que é visto... Están con trajes elegantes de color vinotinto, y corbata blanca. Todo luce muy bonito aquí. Escucho que una chica me nombra entonces sé que por fin llegó mi turno. Camino con calma y elegancia, tratando de relajarme, pisando fuerte para evitar que mus piernas fallen y caiga al piso. ¿Por qué estoy tan nerviosa? Siento que apartir de hoy todo cambiará, y no sé, si es para bien, o para mal. La chica me a llamado me regala una sonrisa sincera y me indica que pasé, ella se retira deseándome suerte.
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