Aunque no se sabía qué podía ser, era la manera de pedir ayuda o de comunicar que venían tropas enemigas, aunque estos últimos avisos se solían hacer desde sitios elevados para que pudiese verse a una mayor distancia. Con lo que ya solo era cuestión de tiempo para que algún pastor lo viese y viniese en su auxilio, o al menos a ver qué sucedía y cuál era el motivo de aquella humareda. David mientras tanto acercó al joven a la fogata, sin moverle demasiado la pierna para que entrase en calor, ya que había perdido mucha sangre y empezaba a perder el tono de color habitual. Al poco acudió un hermano suyo, el que estaba más cerca, y viendo la gravedad de la situación, cogiendo al muchacho se lo llevó para que le pudieran atender lo antes posible. La alternativa era esperar que alguien con m

