Capítulo VII. El desconocido anciano Un día iba David a su casa desde su pueblo que, estaba a unos doscientos metros, y le llamaron por su nombre con una voz suave, y cuando se volvió para ver quién era, vio a un viejo que venía hacia él, usando un palo para sostenerse andando con la dificultad propia de su edad, y éste le dijo, ―Hijo, ya soy muy anciano, pero quería verte antes de morir. Más David, que no recordaba de haberle visto antes, pues no le era conocido y además usaba prendas que no eran corrientes por esos lares le contestó con el respeto que se debe a las personas de cierta edad, ―Decidme señor, sino os confundís con otro, pues yo no os conozco. ―Mira ―le dijo el viejo―, soy aquel profeta que tenía el SEÑOR, y que un día te ungió. David en ese momento recordó aquel día qu

